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lunes, 6 de abril de 2009

La caída de la Universidad económica

La realidad es un objeto fragmentado. Tal vez es por eso que vale la pena reconstruirla por partes, armándola de a poco. En este caso, y otra vez, es la educación universitaria la reina del baile, la que sale a bailar en pistas diferentes, con vestidos de colores especiales para cada ocasión. Digo, las dos partes son estas: en una entrevista de Página/12 a James K. Galbraith, éste le pega duro, muy duro, a la educación superior de economía. Y en otra, del suple de Mangement del Cronista, aparece la preocupación de Harvard por el prestigio que está perdiendo con la crisis.

Dice Galbraith en Pag12:

"Las universidades son el último lugar que se ajusta a la realidad; quedaron aisladas. Los Departamentos de Economía se convirtieron en reductos sellados donde los economistas neoliberales hablan entre ellos, pero su poder de influencia se está hundiendo. Las autoridades universitarias deberían cuestionarse algunas cosas. Por ejemplo, para qué fondear un Departamento de Economía cuyas teorías no conciben la posibilidad de una crisis global. Cuál es la función social que cumple una institución de este tipo si todo lo que se enseña no tiene ni una relación con los problemas que estamos enfrentando. Hay que reformar los Departamentos de Economía para darle lugar a la gente que trabaja estos temas y que ha sido excluida por mucho tiempo en todo el mundo."

Dice Harvard en el Cronista:

“Estoy seguro de que la marca está dañada a cierto nivel”, dijo Healy, (profesor de Administración de Negocios de Harvard) natural de Nueva Zelanda, desde su oficina en Boston. “Gente que conozco bien me dice en la cara: ‘Ustedes tienen cierta culpa’, y creo que eso es justo. Es un buen momento para que reflexionemos y pensemos en qué debemos hacer”.


Stanley Fish, hace un tiempo, daba las razones por las que la Universidad no debía entrometerse en cuestiones de la vida política y económica actual de la sociedad, y entre ellas destacaba la posible pérdida de prestigio a la que se enfrentaba, cuando sus argumentos no fueran válidos. Pero: ¿qué es una Universidad, y más en temas como la economía, sino un ámbito para reconstruir el rompecabezas social?

miércoles, 11 de marzo de 2009

Neoliberalismo escolar

¿Por qué la educación superior se volvió neoliberal?

(…) privatization, untrammeled competition, the retreat from social engineering, the proliferation of markets. These are exactly the principles and practices these critics find in the 21st century university, where (according to Henry Giroux) the "historical legacy" of the university conceived "as a crucial public sphere" has given way to a university "that now narrates itself in terms that are more instrumental, commercial and practical." ("Academic Unfreedom in America," in Works and Days.)

This new narrative has been produced (and necessitated) by the withdrawal of the state from the funding of its so-called public universities (…).

Faced with this situation universities have responded by (1) raising tuition, in effect passing the burden of costs to the students who now become consumers and debt-holders rather than beneficiaries of enlightenment (2) entering into research partnerships with industry and thus courting the danger of turning the pursuit of truth into the pursuit of profits and (3) hiring a larger and larger number of short-term, part-time adjuncts who as members of a transient and disposable workforce are in no position to challenge the university’s practices or agitate for an academy more committed to the realization of democratic rather than monetary goals. In short , universities have embraced neoliberalism."

Todo sale de un reciente artículo de Stanley Fish para el NYT donde responde a las críticas sobre el avance del pensamiento neoliberal en la educación superior americana, y sus consecuencias políticas y sociales.

Fish, además, sostiene en la nota que el "ser universitario" no debe intervenir en la vida política como vocero del ámbito académico, y si lo hace, debe hacerlo marcadamente por fuera de ese entorno, en nombre propio, y no hablando por la academia y al "aula" desde donde enseña. Esta ruptura, es la que, de acuerdo a él, evitaría que la reputación academia se pierda en cuestiones irresponsables:


"I define academic freedom as the freedom to do the academic job, not the freedom to expand it to the point where its goals are infinite"