martes, 23 de junio de 2009

Volver al futuro

Para sopresa de todos, el INDEC había publicado en febrero los datos del PBI del cuarto trimestre de 2008, adelantando más de un mes la difusión de esta info con respecto a la fecha que habían anunciado originalmente (fines de marzo). En medio de este hecho sumamente insólito, el gobierno "justificó" la emisión de los datos como una forma de dar señales claras de que la economía no se había frenado... El dato mostraba que en ese trimestre el producto interno había crecido un 4,9% con respecto al mismo del año anterior. La respuesta no fue la esperada: se dio lugar así a las sospechas de que también el PBI era una de las tantas estadísticas que habían caído en manos non-gratas.

La cuestión es que hace unos días el INDEC publicó los resultados de PBI del primer trimestre de 2009 y, junto con estos datos -y como siempre pasa-, mostró la serie de evolución del producto en el 2008. Y nos volvió a sorprender: ahora nos enteramos que el crecimiento de los últimos tres meses del 2008 fue del 4,1%. Ergo: el PBI creció a fines del año pasado un 0,8% menos de lo que nos habían dicho inicialmente (4,9% vs. 4,1%). Desaceleración de la economía en retrospectiva.

Los cuadros que lo comprueban (primero el publicado en junio, luego el de febrero):



Es cierto que trimestre a trimestre se modifican las cifras pasadas, por recálculos y etc. Pero resultan raras dos cosas: primero, la gran diferencia entre dato y dato, dado que en un contexto de crisis, un 0,8% de crecimiento no es despreciable. En segundo lugar, al publicarse la info en febrero, se "recalcularon" los datos de los tres trimestres pasados, todos al alza. ¿Qué pasó ahora? Sugiero preguntarle al Doc.

domingo, 14 de junio de 2009

Domingo de Película

Un párrafo bastó para ponerle color a este domingo de película. Digo, un párrafo en la nota principal del Clarín de hoy (no cualquiera, sino el último), fue suficiente como para generar la respuesta de dos de los principales ministros del gobierno. Leamos qué dice este parrafito, parte de un guión pretencioso, llamado campaña electoral:

"Tampoco Daniel Scioli saldría indemne de un escenario semejante. Kirchner, como ya lo hizo tantas veces, podría pedirle al gobernador otra tarea inesperada: asumir su banca de diputado. ¿Para dejarle la provincia a Alberto Balestrini? No. Kirchner podría buscar la gobernación bonaerense para él. ¿En qué oportunidad? Es una de las cartas más escondidas del oficialismo: convocar a elecciones generales anticipadas. Ya tienen fecha: el 10 de marzo. Pondrían en juego la Presidencia. Pero Kirchner apostaría en esa jugada por Buenos Aires, como último refugio de poder. Algo que nunca entregó desde que comenzó su carrera política hace más de dos décadas."

Y es por esas palabras que la respuesta, inminente, apareció a la vista de los espectadores:

"Los ministros Randazzo y Fernández desestimaron una versión periodística que sostiene que, en caso de una derrota electoral en territorio bonaerense, una de las hipótesis que baraja el kirchnerismo es adelantar los comicios generales para marzo de 2010"

Pero el guión de este film no queda ahí. El tipo de cambio (o sea, cuántos dólares tiene en el bolsillo la familia de clase media que mes a mes cobra su sueldo en pesos -porque si el tipo de cambio como herramienta de campaña no significa eso, ¿qué significa?-) es otro de los ejes o locaciones de esta road-movie. Y en ese sentido, mientras que una ministra del gobierno , Debora Giorgi, sale a afirmar públicamente que "el tipo de cambio es más que adecuado" (lo mismo hizo Kirchner hace unos días), dos voces de candidatos opositores (y opuestos entre ellos) no dudaron en afirmar lo contrario: "Prat Gay y Ripoll creen que habrá devaluación". Paradojas del destino.

Y si de vaticinios se trata, los periodistas creen ver en la realidad todas las señales que, bien leídas, permiten ver el desenlace del film (como si nos encontráramos en Sexto Sentido). Es por eso que la importancia de cada mínimo acto, frase y movimiento, cobran, a esta altura de la campaña, una dimensión suprema. Se encuadran en este marco el "efecto Alfonsín", el "Gran Cuñado", la causa de la efedrina, las fotos de Cobos, las "candidaturas testimoniales", la campaña sucia, y la influencia de las encuestas sobre el voto de la gente (y no las encuestas como reflejo de la intención de voto de la gente). Todo de película

miércoles, 10 de junio de 2009

La alegría es sólo brasilera

Si de política y crecimiento se trata, no hay que hacer un esfuerzo supremo para encontrar una dicotomía: crecer mucho y ganar votos, resignando -tal vez- un crecimiento sostenido a futuro (el llamado "recalentamiento"); o crecer moderadamente, resignando ahora votos, pero garantizando un alza del producto continuada en el tiempo. El caso argentino reciente, muchas veces, se termina explicando a través de estos caminos supuestamente opuestos (pienso yo que aplicar esta receta conceptual no teniendo en cuenta particularidades históricas es un error demasiado fuerte, en el que se termina cayendo vez tras vez, y que en verdad requeriría un análisis más profundo del esgrimido por los argumentos políticos y periodísticos que lo sostienen). Pero hoy no vamos a hablar de la Argentina.

Es en esta discusión donde Brasil entra como el caso raro. Una frase de Obama, de hace unos meses, basta para explicarlo: "Lula es el político más popular de la tierra". Y sí, Lula es desde hace tiempo un político con una aceptación mucho mayor a la de cualquier otro en el mundo. Pero la cuestión no queda ahí... Brasil acaba de entrar en la denominada "recesión técnica", o sea, dos trimestres consecutivos de caída del PBI, y es en ese contexto donde la popularidad de Lula llegó a sus máximos históricos. Dice el Cronista de hace unos días: "La entrada en recesión técnica se produce en momentos en que el mandatario cuenta con un 80% de popularidad, según el último sondeo realizado por el Instituto Ibope, difundido ayer".

Veamos un gráfico para entender un poco más la situación. En un eje, el crecimiento, en el otro el porcentaje de aceptación (o sea, la imagen positiva) de Lula entre el pueblo de Brasil. Los datos salen de las encuestas que realizan periodicamente Pesquisa CNT/Sensus, públicas para ver online. En las series se ven argumentos y contraargumentos a la hipótesis que comentamos al principio: con menor o mayor cercanía, la series de PBI e imagen positiva, evolucionan de forma sumamente similar entre agosto de 2004 y septiembre de 2008. Eso quiere decir: cuando la economía estaba bien, la gente miraba con mejores ojos a Lula; si la actividad se frenaba, el disgusto crecía. Pero ahí es cuando entra el cuarto trimestre del año pasado a romper con este esquema: el PBI se derrumba -crisis de por medio- y la imagen sigue subiendo.

Lejos está de poder darse una explicación exhaustiva a este comportamiento, pero sí se pueden aventurar algunas hipótesis que podrían estar detrás:

1)
la evolución positiva de la imagen de Lula no estaba relacionada con el crecimiento del país, sino con el tipo de gestión que estaba realizando. Cuando el presidente dice "fuimos los últimos en entrar en la crisis, y vamos a ser los primeros en salir", la gente le cree.
2) la crisis abrió las puertas para que Lula mostrara -aún mayores- dotes de gran político. La contemporaneidad no permite hacer comparaciones correctas, pero Churchil y Roosvelt son ambos frutos de las crisis.
3) comprender que la baja económica nació fuera de Brasil, podría llevar a exhonerar a los políticos locales, y apreciar luego el trabajo que estos hacen para subsanar problemas que no crearon.

De todas formas, si se observa bien la serie, se puede encontrar una caída en la imagen para principios de 2009, recién llegado el estallido económico mundial a tierras cariocas. Esto pareciera mostrar una tradicional reacción entre la gente, donde se asoció la mala economía con el mal manejo político. No obstante, la serie muestra que los movimientos posteriores, las respuestas y la cintura de Lula, tuvieron efecto, y volvieron a colocar a éste en lo más alto del podio encuesteríl (la línea azul no sólo sube con fuerza para Mayo de 2009 -el último dato del gráfico- sino que también lo hizo en Junio, como se lee en el artículo del Cronista). Lula, queda entonces como la excepción a la regla, y el culpable de que una hipótesis, al menos en Brasil, quede por el piso.

lunes, 8 de junio de 2009

Promesas

En campaña se dicen cosas... cosas de campaña. Además, también en campaña, es difícil pensar en un político buscando votos que no apele al "pueblo de los jubilados". Y la forma más sencilla de apelar a ellos es a través de las jubilaciones, recordando que es el principal ingreso de gran parte de la población anciana. Por esta razón, no soprende que hoy Prat Gay haya declarado en Radio la Red algo así:

"Con el superávit de 15.000 millones del ANSES se pueden aumentar 20% las jubilaciones” .

El lugar donde hizo las declaraciones expone un poco las intenciones del candidato: no hablaba para un público especializado. Siendo una persona de perfíl más técnico que político, Prat Gay debería, en principio, conocer la Ley de Movilidad Jubilatoria. Esta ley fija una regla de actualización de los haberes que contempla la evolución de los salarios y de lo recaudado por ANSES, y por lo tanto, deja un menor lugar a las discrecionalidades en lo que respecta a sus fluctuaciones.

Es sumamente preocupante que los fondos de la ANSES se manejen sin transparencia (cosa que también dice Prat Gay), pero solucionar esa falta de claridad subiendo las jubilaciones y dilapidando así el superávit en más consumo (evitando así la posibilidad de realizar inversiones productivas) no parece la mejor alternativa. ¿Por qué no propone Alfonso un manejo económico de esos fondos pensado en un desarrollo de largo plazo? Con base en sus afirmaciones, la respuesta es obvia: está en campaña.

viernes, 5 de junio de 2009

Momento de campañas

No es que se haya puesto de moda criticar la publicidad o la plataforma del Acuerdo Cívico (la coalición de Prat Gay, Gil Lavedra y Carrió), pero slogans así, en la radio, dejan bastante que desear:

"...para que haya oportunidades para todos y no haya drogras para nadie, como cuando éramos chicos, y el único Paco era don Franciso... "

Pensé que apelar a las añoranzas de un pasado mejor no estaba en la cabeza de los modernos publicistas. A mi gusto, simple por donde se lo mire, y más que emotivo, bizarro.

Medicar

Ni en días de crisis los estadounidenses piensan en pasar a manos públicas un sector tan clave como el de la salud. La propuesta de Obama (pese a ser discutida por las empresas del sector) va por dentro de la lógica de mercado: si queremos disminuir los costos de la salud, lo mejora va a ser generar una competencia a las empresas ya establecidas. La competencia, tiene nombre de Estado:

"Now nobody is proposing that Americans be forced to get their insurance from the government. The “public option,” if it materializes, will be just that — an option Americans can choose. And the reason for providing this option was clearly laid out in Mr. Obama’s letter: It will give Americans “a better range of choices, make the health care market more competitive, and keep the insurance companies honest.” (Krugman, hoy en el NYT)

Es por este tipo de iniciativas que desde un medio tan conservador como el Economist, se dice que "Mr Obama’s people seem sincere when they say they want to rid the government of its stakes in banks and carmakers as soon as possible", y al mismo tiempo se alerta sobre los riesgos de una mayor intervención estatal, advirtiendo cosas así sobre la economía: "By all means fix its flaws, Mr Obama; but do not take its dynamism for granted. "

Sin dudas, son equilibrios políticos distintos, muy distintos de los nuestros, arena local donde se discuten otras cuestiones, con otras formas.

jueves, 4 de junio de 2009

A contar vaquitas...

A partir del 2009 no contamos más con información estadística sobre el sector bovino. ¿Quién se encargaba de este temita? En principio, y hace unos meses, era SAGPYA la que publicaba los datos (entre ellos el de faena mensual por provincia), pero posteriormente pasó a manos de ONCCA. Es en la página de éste organismo (en la sección de carnes) donde podemos ver cómo ya no se publica el llamado "Informe mensual de carnes Bovinos", en el que aparecía esa información. Por suerte, sí mantienen la actualización de los datos de especies menores, pero no es algo para festejar, ya que son datos básicos y de difusión no restringida.

Una estadística menos, una incertidumbre más.

miércoles, 3 de junio de 2009

El Gran Macronomics DT

Nostalgias como la del Huracán del 73´ también las hay en la economía. Ayer The Guardian publicó un interesante artículo preguntándose cuál sería el dream-team de la macroeconomía actual: su respuesta fue que, sorprendentemente, es muy complicado armar tal equipo, porque, por así decirlo, no existe. Pero esa complicación desaparece, dice la nota, si pensamos en la macro, vista en perspectiva:

"Let's play Fantasy Economics. It's a simple game based on Fantasy Football, where fans select a dream squad from the Premier League and win points if their players score, create or save goals. (...) Putting a team together of economists no longer with us is a breeze. A team of dead economists drawn from all strands of the discipline might include Adam Smith, David Ricardo, Thomas Malthus, Karl Marx, Alfred Marshall, John Maynard Keynes, Friedrich Hayek, Richard Kahn, Joseph Schumpeter, Hyman Minsky and Herman Daly. (...) Picking a modern 11 of comparable quality is a lot tougher. "

El artículo sugiere dos jugadores de un probable equipo moderno, pero no más que eso: Stiglitz y Krugman (yo también agregaría a Rodrik y a otros tantos). Pero, ¿por qué este abandono de la macro y los grandes nombres en sus filas?

"Until the crisis broke in 2007, it was assumed that the big picture was largely sorted and economists needed to concentrate on micro-economics, where much good work has been done, incidentally. (...) As a profession, economics not only has nothing to say about what caused the world to come to the brink of financial collapse last autumn, but also a supreme lack of interest in it. (...) There is no Keynes, Schumpeter or Hayek out there with answers to our predicament."

Micro, modelización y consecuente falta de interés por las grandes variables. Como dicen en un post de Freakonomics en el que se comenta a The Guardian, la dificultad para armar el equipo está en la forma en que la "ciencia" económica se desarrolla y progresa actualmente:

"The single easiest way to make a mark in a modern macro paper is to solve a problem that is really, really hard mathematically. Even if it is not that relevant to anything, it is seen as a sign that the author has “impressive skills,” which is enough to get a job — and even tenure sometimes — at top universities."

Se escuchan listas de convocados...

martes, 2 de junio de 2009

De Manual

Como salido de un manual de economía liberal, el Economist da, en su último artículo de tapa, practicamente una definición de lo que debería ser el Estado:

"Moreover, even the most stalwart defenders of the free market, including this newspaper, admit it has shortcomings that only the government can address. The financial system requires close oversight, or crises will destabilise it. (...) Only government can enforce competition rules, insist that business and consumers limit carbon-dioxide emissions, or intervene to make health care available to those too sick or poor to afford it. And the current crisis calls for aggressive and temporary fiscal and monetary intervention that is not justified in ordinary times.

But the Democrats’ present zeal for government activism often goes well beyond addressing market failures."

Estado sí, pero como excepción. Nada más y nada menos.

Al descuento, al consumo

Consumir, consumir y consumir. La misma palabra, repetida tres veces, como un simple pero fuerte retrato de la mente del americano medio. Es que en Estados Unidos el consumo es la fuente, por así decirlo, de la juventud divino tesoro. Negarlo sería algo tan miope como negar la crisis económica mundial actual. Porque, además, es esta, probablemente, la mayor crisis de sobre-consumo de la historia. Expliquemos: en los últimos 10 años -por poner una fecha- los estadounidenses se dedicaron a consumir y a prometer. Consumir lo que viniera, de donde viniera (lease Estados Unidos, China, Japón, Europa, etc...) y prometer que ellos pagarían por todo lo consumido, en tiempo y forma (la mejor forma de prometer, recordemos, es dar un billete a cambio de un objeto... de ahí las reservas verdes de China). Pero esas promesas se incumplieron, y ahí comenzaron los problemas.

¿Qué pasa cuando todas esas posibilidades de consumo se terminan?

Dejar de consumir es un acto complicado. Más aún si, en el tiempo pasado, el consumo se hacía cada vez más fácil de concretar: comprar casas con hipotecas, televisores con tarjetas de crédito, etc. De ahí que la solución sea el rebusque, tanto por parte de los consumidores como de los vendedores. Ya habíamos visto en este post cómo los americans estaban cambiando sus hábitos de consumo, pero este dato es más concluyente: desde que estalló la crisis la gente en Estados Unidos se interesó más en buscar cupones de descuento (los llamados coupons) que en entender de qué venía la debacle económica.

Gracias a Google Trends se puede ver cómo el número de búsquedas de cupones de descuento en internet pegó un salto con respecto a sus niveles tradiciones ni bien empezaron con fuerza los problemitas financieros/reales. Hay un dato curioso extra: existe un rezago en la búsqueda de "cupones" con respecto a la búsqueda de las palabras "dow jones" y "crisis". Mientras que el pico que tienen estas dos últimas es para octubre, el de los cupones es en diciembre (Navidad de por medio), manteniéndose bastante más alto que de costumbre a posteriori. Pareciera que la gente se interesó por los problemas económicos esporádicamente, y luego volvió a su vida normal, y a intentar mantener sus niveles de consumo habitual.

Para terminar con el tema, tal vez sea interesante escuchar algunas de las cosas que dijo Obama el viernes al lanzar el nuevo marco regulatorio para las tarjetas de crédito (un esquema que le hace la vida más fácil a muchas de las personas que, en años anteriores, gastaron más de lo que ahora pueden pagar):

"Obama made clear that he didn’t champion the changes with the intention of helping those who buy more than they can afford through “reckless spending or wishful thinking.”

“Some get in over their heads by not using their heads,” the president said. “I want to be clear: We do not excuse or condone folks who’ve acted irresponsibly.” "

El futuro del consumo se está regulando hoy en Estados Unidos: es una de las tantas cosas que pretende encaminar Obama, para la nueva nación americana que quiere fundar. Si es una cultura de frugalidad y ahorro la que se busca, la desesperada atracción por los descuentos, no muestra un buen porvenir.