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domingo, 28 de junio de 2009

Krugman y Salud

Más voces sobre la cuestión de la salud en Estados Unidos. Digo, ahora Krugman salió a refutar la idea de que los mecanismos de mercado pueden funcionar en la atención médica. Su líneas son una clara oposición al planteo del Economist que comentamos en el post del otro día ("En épocas de gripe..."). Habla Paul:

"Health care is not a bowl of cherries. Or a carton of milk, or a loaf of bread. Both George Will and Greg Mankiw basically argue that we don’t need a government role because we can trust the market to work — hey, we do it for groceries, right?

Um, economists have known for 45 years — ever since Kenneth Arrow’s seminal paper — that the standard competitive market model just doesn’t work for health care: adverse selection and moral hazard are so central to the enterprise that nobody, nobody expects free-market principles to be enough. To act all wide-eyed and innocent about these problems at this late date is either remarkably ignorant or simply disingenuous."

viernes, 5 de junio de 2009

Medicar

Ni en días de crisis los estadounidenses piensan en pasar a manos públicas un sector tan clave como el de la salud. La propuesta de Obama (pese a ser discutida por las empresas del sector) va por dentro de la lógica de mercado: si queremos disminuir los costos de la salud, lo mejora va a ser generar una competencia a las empresas ya establecidas. La competencia, tiene nombre de Estado:

"Now nobody is proposing that Americans be forced to get their insurance from the government. The “public option,” if it materializes, will be just that — an option Americans can choose. And the reason for providing this option was clearly laid out in Mr. Obama’s letter: It will give Americans “a better range of choices, make the health care market more competitive, and keep the insurance companies honest.” (Krugman, hoy en el NYT)

Es por este tipo de iniciativas que desde un medio tan conservador como el Economist, se dice que "Mr Obama’s people seem sincere when they say they want to rid the government of its stakes in banks and carmakers as soon as possible", y al mismo tiempo se alerta sobre los riesgos de una mayor intervención estatal, advirtiendo cosas así sobre la economía: "By all means fix its flaws, Mr Obama; but do not take its dynamism for granted. "

Sin dudas, son equilibrios políticos distintos, muy distintos de los nuestros, arena local donde se discuten otras cuestiones, con otras formas.

lunes, 11 de mayo de 2009

Segundas marcas

Ciclos económicos, ciclos de consumo. Diría que es la fórmula para entender las tendencias sociales, a la hora de meter la mano en el bolsillo y protagonizar el mágico acto de consumir. Recuerdo que hace unos años la ciudad estaba cercada por outlets, el mundillo de lo "bueno y barato". Crecimiento económico mediante, hoy, en la cresta de una ola tambaleante, abren el shopping más grande la city. Así de efímero, el consumo.

Por eso es que en un Estados Unidos de plenas bajas, también se sienten los altibajos y las empresas salen desesperados a buscar ventas. Food Brands Compete to Stretch a Dollar:

"But shoppers eager to save money are trading down from full-price, brand-name fare to cheaper private labels and store brands. That means advertisers concerned about losing market share must make persuasive arguments about the value propositions of their wares: “Remind people, subtly, that even in times like this you don’t want to be cutting your little perks”. "

Menos gente saliendo a comer, más comida enlatada en las cocinas americanas:

"Kraft and Nestlé, which make those products, are among the growing ranks of marketers playing up the perceived value of packaged foods. They are seeking to capitalize on the opportunity presented by consumers’ dining out less. "

O cosas, tan rídiculas como una web en contra de sacrificar los snacks como parte del consumo: whysnackrifice.com. En la sintética fórmula de más por menos, se podría resumir el camino del consumidor estadounidense, o todo por encontrar la mejor segunda marca. Simple: el camino hacia los bienes inferiores.

martes, 14 de abril de 2009

La carrera...

¿Qué determina la demanda de educación? ¿Por qué la gente estudia lo que estudia? Si bien en la Argentina la respuesta a esas preguntas pareciera estar más vinculada con la tradición y la moda (suena contradictorio, pero si se piensa que las carreras que más se estudian son abogacía y medicina, y las que más crecen son las de diseño, tiene sentido), en Estados Unidos la cuestión podría estar más relacionada con los cambios históricos. Es decir, si después de la crisis del 30 las carreras universitarias preferidas por los estadounidenses pasaron a ser aquellas relacionadas con la ingeniería y la obra pública, y en plena Guerra Fría y Carrera Espacial, el alumnado se volcó a las carreras científicas -cuna de internet-, ¿qué pasará ahora con la crisis?

Ahí es donde va éste artículo del NYT de hace unos días. Y es que con la crisis económica y la crisis académica de las carreras vinculadas con las finanzas y la consultoría, pareciera ser que ahora los americanos del norte quieren estudiar carreras orientadas al servicio público:

“In choosing careers, young people look for signals from society, and Wall Street will no longer pull the talent that it did for so many years,” said Richard Freeman, director of the labor studies program at the National Bureau of Economic Research. (...) Public service, government, the sciences and even teaching look to be winners, while fewer shiny, young minds are embarking on careers in finance and business consulting."

Como casi en todo por estos días, la mano invisible de Obama se deja ver con claridad, e insinúa un pequeño cambio de pensamiento en el pensante americano:

"Still, the appeal of public sector careers extends beyond job openings, say school officials. The laissez-faire presumption that government is not the solution but the problem, dating back to the Reagan era, has been cast aside, they say."

Lamentablemente, por el momento, son sólo cosas del norte.

Pan y circo


Primero el pan, el programa de recuperación económica, el sistema de salud, la energía verde, y las reformas de fondo... y luego el circo:

"The president recently sent a video praising Chicago in its bid to hold the 2016 Summer Games. Now he has endorsed the United States’ effort to hold the World Cup of soccer either in 2018 or 2022."

Y qué mejor que 22 personitas corriendo atrás de una cosa ovalada. ¿No?

Digamos que, pensando en los libros de historia, sería la primera y garantizada herencia de Obama (por dos razones: al 2018 no llega como presidente y la sede se elige el año que viene).

lunes, 16 de marzo de 2009

A+++

Si la regulación comienza a depender de las empresas calificadoras, si las inversiones dependen de ellas y las empresas subsisten gracias a su ayuda, si el mundo entero está a su merced... entonces, pasa lo que pasa:

"Over time, ratings became valuable not because of their accuracy but because they “unlock” markets; that is, they are a sort of regulatory license that allows money to flow. Moreover, institutional investors came to rely on ratings for contracts that don’t even need regulatory approval. Trillions of dollars of derivatives payments depend on ratings. This has left us in a ratings trap. As more regulators and institutions rely on ratings, the agencies have become increasingly reluctant to downgrade."

Entonces, si es todo una cuestión de juego de intereses, que, en definitiva, atentan contra el buen funcionamiento de las calificadoras, dicen Fons y Partnoy (ex Moody´s) basta de calificadoras:

The only way out of the trap is to reduce reliance on ratings. (...) regulators and investors should return to the tool they used to assess credit risk before they began delegating responsibility to the credit rating agencies. That tool is called judgment."

Volvamos al cara a cara.