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domingo, 2 de agosto de 2009

Cambia, todo cambia

Años de mucho consumo, seguidos de años -los que vienen- de mayor frugalidad. Así se vive en América.

miércoles, 29 de julio de 2009

De danzas y ciclos: USA y Argentina

La volatilidad es inherente a la economía que reina en el mundo. Es fácil pensar en los últimos 20 años y recordar al menos una o dos crisis que hayan afectado a cada una de las regiones del globo. Sencillo decirlo, difícil vivirlo. Sin embargo, la frecuencia y forma en que las bajas económicas afectan a los países es lo que termina diferenciando la calidad de vida entre sociedades.

Retomando una discusión de la Cátedra Volman -donde se comparaba política fiscal y monetaria de Estados Unidos y Argentina-, contrastamos aquí las variaciones de crecimiento de estos dos países en los últimos 50 años, viendo las diferentes "malas rachas" de sendas economías.

Empecemos por el gráfico compartido. ¿Cuál fue, hasta el año pasado, la economía más "endeble"? Indudablemente, la argentina. De los 49 años contemplados (1960-2008), nuestro país tuvo en 17 oportunidades una tasa negativa de crecimiento, lo que lleva a vislumbrar la existencia de una "crisis", en promedio, cada 3 años. El gigante del norte, por el contrario, sólo tuvo tasas negativas en 5 ocasiones, diferencia no poco significativa. No queda ahí la pelota: si promediamos las variaciones negativas de la Argentina, obtenemos una media de -3,5%, mientras que al hacer lo mismo para Estados Unidos, esa tasa da -0,6%. Ergo: cuando la república del sur cayó, lo hizo con más fuerza.
Pasemos a la Argentina. Basta ver los brotes rojos (en círculos rojos quedaron marcadas las instancias problemáticas de ambas economías) para darse cuenta de lo que veníamos hablando antes. No pretendí ser exhaustivo al dibujar los circulitos, pero contando por encima, uno ve 14 momentos críticos en la historia nacional reciente. Lo que por encima de todo llama la atención es el rumbo zigzagueante de la serie, que, descontando los primeros años del Carlo y la vida política del Néstor, no parece poder quedarse estabilizada en ningún valor. La tasa anualizada de crecimiento punta-a-punta es curiosamente alta: 2,7%. Ésta última podría usarse para argumentar acerca de la incapacidad de los mandatarios locales al momento de suavizar los vaivenes económicos.
USA*. De un vistazo, también sería posible desdeñar el crecimiento de la América norteña en los últimos años, pero sería una actitud algo miope. ¿Por qué las idas y vueltas de la serie colorada-azul no son tan preocupantes? Primero: los máximos y mínimos son un sostén de la fortaleza yanqui, donde el mayor crecimiento del período fue del 7,2% y el menor de -1,9%, o sea, máximos y mínimos más bajos que la Argentina (10,6% y -10,9%, respectivamente). Los extremos, en estos casos, no son demasiado positivos. En segundo término, viendo los círculos rojos uno se encuentra tan sólo con 8: casi la mitad de los que tenía nuestro país. Asimismo, las bajas pronunciadas suelen estar acompañadas por cuatro o más años de bonanza (respiros necesarios, sobre todo para reincorporar gente al mercado laboral).
Síntesis. Las características de una y otra economía obviamente hacen complicada la comparación. Mientras que las crisis que se generan en Estados Unidos repercuten en todo el mundo, incluida la Argentina, no sucede lo mismo en sentido contrario. La actual, es un claro ejemplo de ello. En simultáneo, las políticas que cada uno de estos gobiernos tienen a su disposición son muy diferentes. Basta decir que EEUU es el emisor de la moneda global: el dólar. De todas formas, sería necesario aprender localmente a responder y prever estos eventos tan poco deseados. Principalmente, para dejar de seguir viviendo a los tumbos, y bajar de esta especie de montaña rusa que hace de cada argentino, en medio del chori y el vino del domingo, un "economista".

*Recientemente se publicó online un gráfico interactivo del WSJ donde se pueden ver en detalle las crisis de USA. El link, haciendo click aquí.

domingo, 26 de julio de 2009

Previously on ...

Si se buscaba una explicación histórica de la crisis, basta ver este pequeño video del Economist para encontrarla. Consumo, consumo, y más consumo (como decíamos acá) es la clave para entender el lugar a donde llegamos...



"The entire American economy is at an inflection point. For decades, its growth has been led by consumer spending. Thanks to rising asset prices and ever easier access to credit, Americans went on a seemingly unstoppable spending binge, fuelling the global economy as they bought ever bigger houses and filled them with ever more stuff. Consumer spending and residential investment rose from 67% of GDP in 1980 to 75% in 2007 (see chart 1, left-hand side). The household saving rate fell from 10% of disposable income in 1980 to close to zero in 2007; household indebtedness raced from 67% of disposable income to 132%. As Americans spent more than they produced, the country’s current-account balance went from a surplus of 0.4% of GDP in 1980 to a deficit of almost 6% in 2006 (see chart 1, right-hand side)."

La cita pertenece también a un artículo del Economist donde se analizan los roles de los cuatro grandes -USA, Japón, China y Alemania-, mirando al futuro. Y nada mejor que la siguiente frase para sintetizar el argumento de esa nota:

"As Larry Summers, Mr Obama’s chief economic adviser, said on July 17th: “The rebuilt American economy must be more export-oriented and less consumption-oriented.”

Si no pueden vivir de prestado, algo tendrán que hacer.

sábado, 25 de julio de 2009

3 señales 3

Dar por muerta a la crisis económica es, a esta altura, sin dudas la intención de la mayoría de los líderes políticos y económicos del mundo. Por cierto, es algo que se viene repitiendo día a día en simultáneo a las alzas de las bolsas del mundo: "La crisis se terminó". Existe cierto vértigo que lleva al periodismo a dar por terminada de forma rápida, a la mayor crisis económica de la historia. Pero, más allá del esplendor financiero, ¿qué puede darnos una idea de que la crisis pasó (y hablo de lo que sucede en el norte, y no en estas latitudes sureñas)?
Revisemos algunos indicadores que dan ciertas señales positivas, aquellas en las que se basan los mercados para festejar y "crear riqueza". Ventas de viviendas, contrataciones de personal temporario y la encuesta de industria y servicios realizada por la ISM.

(1) Sector inmobiliario

Para el análisis del sector inmobiliario -el desencadenante de ésta historia llamada crisis- se usaron los datos del National Association of REALTORS. Tres líneas positivas: desde febrero vienen subiendo las ventas mensuales de casas (línea naranja), cayendo los inventarios (línea verde), e incrementándose las ventas anualizadas (la línea azul, que surge del dato anualizado y desestacionalizado de las ventas mensuales). Tres resultados positivos para el sector de viviendas: el mercado lo reflejó con claridad el jueves cuando se publicaron estos datos y el DOW trepó más de 2 puntos.


(2) Contrataciones temporarias

Cuando llegan los primeros indicios de recuperación, intuitivamente, uno podría pensar que las empresas comienzan la fase ascendente contratando personal temporario. Para ver cómo fluctuó esta variable se tomaron datos de la American Staffing Association, donde se hace un relevamiento semanal de la cuestión. Es así que encontramos que no hay una clara recuperación de las contrataciones, más bien un estancamiento en valores cercanos al 70% del personal que trabajaba en esas condiciones en diciembre de 2006. En síntesis, no hay recuperación, pero tampoco más crisis a la vista.


(3) Encuesta industrial y de servicios

La encuesta hecha mes a mes por el Institute for Supply Management permite tener una idea más micro de la situación actual de la industria y los servicios, así como una perspectiva para el porvenir económico. El relevamiento se hace sobre diferentes ejecutivos a los que se les pregunta si se está "mejor", "igual" o "peor" que en el mes anterior, en distintas categorías construyendo el índice en base a los porcentajes de cada respuesta. Un índice mayor a 50 implica crecimiento, y uno menor a 50 contracción. Vamos a los datos. El índice No-Manufacturero creció un 3% en junio con respecto a mayo, ubicándose en 47 puntos, mientras que el Manufacturero llegó a los 44,8 puntos, luego de valer 42,8 en mayo (hacer click en el cuadro para ver los valores más claros). Síntesis: hay mejora, pero faltan señales para que la suba sea consistente. O sea, hay una tendencia postivia, pero que aún debe confirmarse con señales rotundas.


¿Qué conclusión habría que sacar con todos estos datos? Usando la tradicional metáfora de la plaza, podemos decir que el tobogán se terminó, pero que queda camino para agarrar de lleno la trepadora y empezar a avanzar por los difíciles peldaños. Hay brotes verdes, en medio de la arena, pero hasta que el césped no llegue a cubrir un poco más la zona de juegos la caída se va a seguir sintiendo por unos meses más, ahí donde duele (en este caso, con el empleo). Para los incrédulos, The Economist vuelve a reirse de la luz al final del camino...

sábado, 27 de junio de 2009

En épocas de gripe...

Ya que la campaña electoral terminó dando pie para la discusión del alcance de lo privado y lo público en sectores claves de la economía, vale la pena ver un poco cómo se discute eso mismo, pero en Estados Unidos.

Hace unos días habíamos estado hablando del sistema de salud en ése país, y de una de las reformas que se estaban analizando actualmente (comentada por Krugman): la introducción de un sistema de salud público, en paralelo al privado, como medio para incentivar la competencia, mejorar la atención y reducir costos. En ese mismo post se había mencionado que, para sorpresa mía, los estadounidenses rehuían a una intervención plena del Estado aún en épocas de crisis, y seguían confiando en los mecanismos de mercado para solucionar las cosas.

Pero la cuestión no queda ahí. Los argumentos en contra de éste sistema paralelo donde participa el gobierno, también comenzaron a ver la luz. Es en el artículo principal del Economist de ésta semana donde se esgrimen estos argumentos, y se critica al rol estatal en la salud, dado que, plantean, podría perjudicar la innovación y distorsionar el mercado:

"Another option, favoured by many Democrats and the president, is for the government to step in with a results-based plan of its own, to compete against the private industry.That could harm innovation and distort the market further. Mr Obama should use it as a threat, rather than implement it now. If the private sector does not meet certain cost-cutting targets in, say, five years, a public-sector plan should automatically kick in. Such a prospect would encourage hospitals and doctors to accept a painful but necessary reform now."

¿Cuál es la solución que propone el Economist frente al problema en USA? Una especie de seguro compulsivo de cobertura, que todos puedan pagar, y del que nadie (ni los "malos asegurados", o sea, gente mayor o enferma) pueda quedar excluido:

"All you need do is “mandate” everyone to take out health insurance, much as drivers are legally required to have car insurance. Poorer Americans would get subsidies, and (as with car insurance) insurance-providers would be forced to offer affordable plans and not exclude the sick or the old."

Ahora bien, ¿para qué nos sirve esto en la latitud sur? Tomando el caso de Estados Unidos podemos deducir dos preguntas claves para definir la necesidad de un intervencionismo estatal: 1) ¿Es capaz el sector privado de proveer el bien o servicio respectivo en las cantidades socialmente necesarias?; 2) De no ser capaz, ¿cómo debería el Estado brindar ese bien o servicio? Ver estas preguntas aplicadas al ejemplo de la salud tal vez deje más claros los conceptos. Primero, es evidente que, al haber 50 millones de estadounidenses sin cobertura de salud, el sector privado no está brindando el servicio de la salud en las cantidades necesarias. Por ello, el Estado debería intervenir, y ahí es donde viene la segunda cuestión: ¿Debería dar directamente el servicio? ¿Debería ser el único proveedor? O, ¿es preferible que imponga un marco regulatorio mejor? ¿Se pueden imponer reglas claras sin una amenaza creíble?

En esas cuestiones está el debate, y es dentro de este marco que se puede pensar la organización económica. Siempre y cuando no estemos inmersos en un sistema de economía centralizada –cosa que no creo que exista en la Argentina-, donde el Estado amplifica sus roles, las “privatizaciones” o “estatizaciones” tienen que ser evaluadas desde una visión que contemple benficios y costos sociales, de forma holística (que comprenda múltipes aspectos).

Basta recordar un ejemplo: al privatizar los trenes en la Argentina, se hacía relucir el argumento de que eran deficitarios. Pero, ¿alguien incluía en ese cálculo los beneficios económicos derivados de la existencia de esos trenes (reducción de costos de transportes, actividad económica en pueblos distantes, puestos de trabajo derivados, etc., etc.)? Lamentablemente en la Argentina no se pensó así. Y basta ver declaraciones de los últimos días, para darse cuenta que las cosas, mucho, no cambiaron.

lunes, 11 de mayo de 2009

Segundas marcas

Ciclos económicos, ciclos de consumo. Diría que es la fórmula para entender las tendencias sociales, a la hora de meter la mano en el bolsillo y protagonizar el mágico acto de consumir. Recuerdo que hace unos años la ciudad estaba cercada por outlets, el mundillo de lo "bueno y barato". Crecimiento económico mediante, hoy, en la cresta de una ola tambaleante, abren el shopping más grande la city. Así de efímero, el consumo.

Por eso es que en un Estados Unidos de plenas bajas, también se sienten los altibajos y las empresas salen desesperados a buscar ventas. Food Brands Compete to Stretch a Dollar:

"But shoppers eager to save money are trading down from full-price, brand-name fare to cheaper private labels and store brands. That means advertisers concerned about losing market share must make persuasive arguments about the value propositions of their wares: “Remind people, subtly, that even in times like this you don’t want to be cutting your little perks”. "

Menos gente saliendo a comer, más comida enlatada en las cocinas americanas:

"Kraft and Nestlé, which make those products, are among the growing ranks of marketers playing up the perceived value of packaged foods. They are seeking to capitalize on the opportunity presented by consumers’ dining out less. "

O cosas, tan rídiculas como una web en contra de sacrificar los snacks como parte del consumo: whysnackrifice.com. En la sintética fórmula de más por menos, se podría resumir el camino del consumidor estadounidense, o todo por encontrar la mejor segunda marca. Simple: el camino hacia los bienes inferiores.

jueves, 19 de marzo de 2009

Acá y en todas partes...

Pasa en la Argentina, pasa en el mundo. Ahora los controles de precios llegaron al país más capitalista del globo (digamos, después de Hong Kong). Estamos hablando de USA, y de varias propuestas estatales para limitar a conciencia el precio de la gasolina, los alquileres, y los productos de consumo básico:

"One controversial solution being considered is a move back to price controls. The New York Legislature and the San Francisco City Council are considering expanding rent controls. Some politicians in Vermont are trying to limit the price of milk. And in Alaska, a bill to cap oil prices is pending in the state legislature.

Proponents say the government has an obligation to provide relief for consumers during these trying economic times. But many economists say controlling prices and rents has failed in the past, and it often has bad consequences."

Para seguir buscando parecidos con el sabor local, está la leche americana:

"Vermont legislators, on the other hand, want price controls to help farmers. They believe the difference between the retail price of milk and the amount Vermont farmers receive is unconscionable."

Como suele pasar, muchos economistas, asustados, salieron a argumentar la gran variedad de perjuicios que el control de precios puede traer a la economía. Entre ellos, el señor Mankiw:

"The bad news: There will be more shortages and gross inefficiencies in the allocation of resources."

Cosas de todos los días.

sábado, 28 de febrero de 2009

Pro


Proyectar y sus complicaciones, una de las grandes cuestiones de la economía. Podría pensarse que, y más en tiempos como estos, proyectar es parecido a jugar con un mazo de cartas, y leer en ellas -o en la borra del café- los números estadísticos futuros. Es por eso que surgen las diferencias que surgen, y que hacen dudar hasta del mismísimo presupuesto de Estados Unidos.

Proyecciones de crecimiento para USA del presupuesto americano (a la izquierda), y proyecciones de un conjunto de consultoras (a la derecha):

2009: -1.2% -1.9%

2010: +3.2% +2.1%

2011: +4.0% +2.9%

2012: +4.6% +2.9%

2013: +4.2% +2.8%

Con los números del gobierno, el PBI de USA sería en 2013 casi 6 puntos porcentuales mayor al estimado por los privados (gracias Mankiw por la cuenta).

Justo el sábado La Nación publicó una nota que viene al caso, y que cuenta la historia de Victor Zarnowitz, un economista que estudió los problemitas de las proyecciones, y que recientemente murió. ,Y además, dejó una frase que vale recordar, y que la nota recordaba:

"Los recurrentes y aparentemente sistemáticos errores de análisis y pronóstico son más predecibles que los críticos cambios económicos y financieros que los líderes públicos y privados, con sus asesores, tratan de anticipar".

Blame...



“Government is not the solution to our problem; government is the problem.”

Sorprendentemente, los tiempos y los pensamientos no cambian: el 59% de los estadounidenses coincide con ese punto de vista, cimiento de la presidencia de Ronald Regan. El 28% está en contra de esa afirmación, y el 14% restante no tiene un pensamiento formado.

El dato surge de una encuesta realizada por
Rasmussen Reports en los últimos días de febrero. Otra cosa que sorprende es que esta misma encuesta se realizó en Octubre pasado, con resultados casi idénticos (digamos, en tiempos pre completo fervor por Obama).

La encuesta también deja picando algunos otros resultados llamativos:

1) A majority of all voters say the Republican Party should return to the views and values of Reagan to be successful.

2) Other recent polls show that most voters continue to believe that tax cuts are good for the economy and 48% hold the view that increased government spending hurts the economy.


3) Other survey data shows that 72% of voters believe a free market economy is better than one managed by the government.