domingo, 2 de agosto de 2009
Cambia, todo cambia
miércoles, 29 de julio de 2009
De danzas y ciclos: USA y Argentina
Retomando una discusión de la Cátedra Volman -donde se comparaba política fiscal y monetaria de Estados Unidos y Argentina-, contrastamos aquí las variaciones de crecimiento de estos dos países en los últimos 50 años, viendo las diferentes "malas rachas" de sendas economías.
*Recientemente se publicó online un gráfico interactivo del WSJ donde se pueden ver en detalle las crisis de USA. El link, haciendo click aquí.
domingo, 26 de julio de 2009
Previously on ...
La cita pertenece también a un artículo del Economist donde se analizan los roles de los cuatro grandes -USA, Japón, China y Alemania-, mirando al futuro. Y nada mejor que la siguiente frase para sintetizar el argumento de esa nota:
"As Larry Summers, Mr Obama’s chief economic adviser, said on July 17th: “The rebuilt American economy must be more export-oriented and less consumption-oriented.”
Si no pueden vivir de prestado, algo tendrán que hacer.
sábado, 25 de julio de 2009
3 señales 3
(2) Contrataciones temporarias


sábado, 27 de junio de 2009
En épocas de gripe...
Pero la cuestión no queda ahí. Los argumentos en contra de éste sistema paralelo donde participa el gobierno, también comenzaron a ver la luz. Es en el artículo principal del Economist de ésta semana donde se esgrimen estos argumentos, y se critica al rol estatal en la salud, dado que, plantean, podría perjudicar la innovación y distorsionar el mercado:
"Another option, favoured by many Democrats and the president, is for the government to step in with a results-based plan of its own, to compete against the private industry.That could harm innovation and distort the market further. Mr Obama should use it as a threat, rather than implement it now. If the private sector does not meet certain cost-cutting targets in, say, five years, a public-sector plan should automatically kick in. Such a prospect would encourage hospitals and doctors to accept a painful but necessary reform now."
¿Cuál es la solución que propone el Economist frente al problema en USA? Una especie de seguro compulsivo de cobertura, que todos puedan pagar, y del que nadie (ni los "malos asegurados", o sea, gente mayor o enferma) pueda quedar excluido:
"All you need do is “mandate” everyone to take out health insurance, much as drivers are legally required to have car insurance. Poorer Americans would get subsidies, and (as with car insurance) insurance-providers would be forced to offer affordable plans and not exclude the sick or the old."
Ahora bien, ¿para qué nos sirve esto en la latitud sur? Tomando el caso de Estados Unidos podemos deducir dos preguntas claves para definir la necesidad de un intervencionismo estatal: 1) ¿Es capaz el sector privado de proveer el bien o servicio respectivo en las cantidades socialmente necesarias?; 2) De no ser capaz, ¿cómo debería el Estado brindar ese bien o servicio? Ver estas preguntas aplicadas al ejemplo de la salud tal vez deje más claros los conceptos. Primero, es evidente que, al haber 50 millones de estadounidenses sin cobertura de salud, el sector privado no está brindando el servicio de la salud en las cantidades necesarias. Por ello, el Estado debería intervenir, y ahí es donde viene la segunda cuestión: ¿Debería dar directamente el servicio? ¿Debería ser el único proveedor? O, ¿es preferible que imponga un marco regulatorio mejor? ¿Se pueden imponer reglas claras sin una amenaza creíble?
En esas cuestiones está el debate, y es dentro de este marco que se puede pensar la organización económica. Siempre y cuando no estemos inmersos en un sistema de economía centralizada –cosa que no creo que exista en la Argentina-, donde el Estado amplifica sus roles, las “privatizaciones” o “estatizaciones” tienen que ser evaluadas desde una visión que contemple benficios y costos sociales, de forma holística (que comprenda múltipes aspectos).
Basta recordar un ejemplo: al privatizar los trenes en la Argentina, se hacía relucir el argumento de que eran deficitarios. Pero, ¿alguien incluía en ese cálculo los beneficios económicos derivados de la existencia de esos trenes (reducción de costos de transportes, actividad económica en pueblos distantes, puestos de trabajo derivados, etc., etc.)? Lamentablemente en la Argentina no se pensó así. Y basta ver declaraciones de los últimos días, para darse cuenta que las cosas, mucho, no cambiaron.
lunes, 11 de mayo de 2009
Segundas marcas
Ciclos económicos, ciclos de consumo. Diría que es la fórmula para entender las tendencias sociales, a la hora de meter la mano en el bolsillo y protagonizar el mágico acto de consumir. Recuerdo que hace unos años la ciudad estaba cercada por outlets, el mundillo de lo "bueno y barato". Crecimiento económico mediante, hoy, en la cresta de una ola tambaleante, abren el shopping más grande la city. Así de efímero, el consumo. Por eso es que en un Estados Unidos de plenas bajas, también se sienten los altibajos y las empresas salen desesperados a buscar ventas. Food Brands Compete to Stretch a Dollar:
"But shoppers eager to save money are trading down from full-price, brand-name fare to cheaper private labels and store brands. That means advertisers concerned about losing market share must make persuasive arguments about the value propositions of their wares: “Remind people, subtly, that even in times like this you don’t want to be cutting your little perks”. "
Menos gente saliendo a comer, más comida enlatada en las cocinas americanas:
"Kraft and Nestlé, which make those products, are among the growing ranks of marketers playing up the perceived value of packaged foods. They are seeking to capitalize on the opportunity presented by consumers’ dining out less. "
O cosas, tan rídiculas como una web en contra de sacrificar los snacks como parte del consumo: whysnackrifice.com. En la sintética fórmula de más por menos, se podría resumir el camino del consumidor estadounidense, o todo por encontrar la mejor segunda marca. Simple: el camino hacia los bienes inferiores.jueves, 19 de marzo de 2009
Acá y en todas partes...
sábado, 28 de febrero de 2009
Pro

Blame...
“Government is not the solution to our problem; government is the problem.”
Sorprendentemente, los tiempos y los pensamientos no cambian: el 59% de los estadounidenses coincide con ese punto de vista, cimiento de la presidencia de Ronald Regan. El 28% está en contra de esa afirmación, y el 14% restante no tiene un pensamiento formado.
El dato surge de una encuesta realizada por Rasmussen Reports en los últimos días de febrero. Otra cosa que sorprende es que esta misma encuesta se realizó en Octubre pasado, con resultados casi idénticos (digamos, en tiempos pre completo fervor por Obama).
La encuesta también deja picando algunos otros resultados llamativos:
1) A majority of all voters say the Republican Party should return to the views and values of Reagan to be successful.
2) Other recent polls show that most voters continue to believe that tax cuts are good for the economy and 48% hold the view that increased government spending hurts the economy.
3) Other survey data shows that 72% of voters believe a free market economy is better than one managed by the government.