viernes, 24 de abril de 2009

Lejos del fin

La luz en la boca del tiburón. Eso muestra la tapa de la última edición del Economist. La cuestión que plantea es que, aún lejos del fin de la crisis, el mundo y sus políticos podrían verse tentados a darse algunas palmaditas en las espaldas, festejando las buenas nuevas que emergen lentamente ("Amid rising confidence, they will be tempted to pat themselves on the back").

Pero: ¿Qué pasa si todo es una pequeña farsa, un destello de una irrealidad? ¿Otra burbuja, luego de la burbuja?

"Optimism contains two traps, one obvious, the other more subtle. The obvious trap is that confidence proves misplaced—that the glimmers of hope are misinterpreted as the beginnings of a strong recovery when all they really show is that the rate of decline is slowing. The subtler trap, particularly for politicians, is that confidence and better news create ruinous complacency".

Sin dudas que la "complacencia ruinosa" no parece nada bueno. Sin embargo, el centro de la cuestión está en los profundos cambios de rumbo que una crisis mundial de estas dimensiones trae consigo. Los celebrados países emergentes (principalmente aquellos de Europa Oriental), ahora sólo representan una carga y un riesgo para los bancos del oeste, otrora felices acreedores. El mismísimo crédito y el exceso de consumo, se terminaron. El Estado es un ente bienvenido, pero mucho más endeudado. Y fue tan profundo el cambió en el panorama que el mismísimo Economist da su visto bueno -implora casi- a la intervención estatal: "The Depression showed how damaging it can be if governments don’t step in when the rest of the economy seizes up."

"Continuing joblessness, years of weak investment and higher public-debt burdens, in turn, will dent economies’ underlying potential."

Las sugerencias a las gobiernos, pese a estar orientadas a permitir la subsistencia de los mismos en estas condiciones, siguen teniendo cierta visión que dejaría a cualquier republicano reducido a unas migas:

"Rather than pushing up tax rates, they should think about raising retirement ages, reining in health costs and broadening the tax base. "