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domingo, 2 de agosto de 2009

Cambia, todo cambia

Años de mucho consumo, seguidos de años -los que vienen- de mayor frugalidad. Así se vive en América.

miércoles, 29 de julio de 2009

domingo, 26 de julio de 2009

Previously on ...

Si se buscaba una explicación histórica de la crisis, basta ver este pequeño video del Economist para encontrarla. Consumo, consumo, y más consumo (como decíamos acá) es la clave para entender el lugar a donde llegamos...



"The entire American economy is at an inflection point. For decades, its growth has been led by consumer spending. Thanks to rising asset prices and ever easier access to credit, Americans went on a seemingly unstoppable spending binge, fuelling the global economy as they bought ever bigger houses and filled them with ever more stuff. Consumer spending and residential investment rose from 67% of GDP in 1980 to 75% in 2007 (see chart 1, left-hand side). The household saving rate fell from 10% of disposable income in 1980 to close to zero in 2007; household indebtedness raced from 67% of disposable income to 132%. As Americans spent more than they produced, the country’s current-account balance went from a surplus of 0.4% of GDP in 1980 to a deficit of almost 6% in 2006 (see chart 1, right-hand side)."

La cita pertenece también a un artículo del Economist donde se analizan los roles de los cuatro grandes -USA, Japón, China y Alemania-, mirando al futuro. Y nada mejor que la siguiente frase para sintetizar el argumento de esa nota:

"As Larry Summers, Mr Obama’s chief economic adviser, said on July 17th: “The rebuilt American economy must be more export-oriented and less consumption-oriented.”

Si no pueden vivir de prestado, algo tendrán que hacer.

sábado, 25 de julio de 2009

3 señales 3

Dar por muerta a la crisis económica es, a esta altura, sin dudas la intención de la mayoría de los líderes políticos y económicos del mundo. Por cierto, es algo que se viene repitiendo día a día en simultáneo a las alzas de las bolsas del mundo: "La crisis se terminó". Existe cierto vértigo que lleva al periodismo a dar por terminada de forma rápida, a la mayor crisis económica de la historia. Pero, más allá del esplendor financiero, ¿qué puede darnos una idea de que la crisis pasó (y hablo de lo que sucede en el norte, y no en estas latitudes sureñas)?
Revisemos algunos indicadores que dan ciertas señales positivas, aquellas en las que se basan los mercados para festejar y "crear riqueza". Ventas de viviendas, contrataciones de personal temporario y la encuesta de industria y servicios realizada por la ISM.

(1) Sector inmobiliario

Para el análisis del sector inmobiliario -el desencadenante de ésta historia llamada crisis- se usaron los datos del National Association of REALTORS. Tres líneas positivas: desde febrero vienen subiendo las ventas mensuales de casas (línea naranja), cayendo los inventarios (línea verde), e incrementándose las ventas anualizadas (la línea azul, que surge del dato anualizado y desestacionalizado de las ventas mensuales). Tres resultados positivos para el sector de viviendas: el mercado lo reflejó con claridad el jueves cuando se publicaron estos datos y el DOW trepó más de 2 puntos.


(2) Contrataciones temporarias

Cuando llegan los primeros indicios de recuperación, intuitivamente, uno podría pensar que las empresas comienzan la fase ascendente contratando personal temporario. Para ver cómo fluctuó esta variable se tomaron datos de la American Staffing Association, donde se hace un relevamiento semanal de la cuestión. Es así que encontramos que no hay una clara recuperación de las contrataciones, más bien un estancamiento en valores cercanos al 70% del personal que trabajaba en esas condiciones en diciembre de 2006. En síntesis, no hay recuperación, pero tampoco más crisis a la vista.


(3) Encuesta industrial y de servicios

La encuesta hecha mes a mes por el Institute for Supply Management permite tener una idea más micro de la situación actual de la industria y los servicios, así como una perspectiva para el porvenir económico. El relevamiento se hace sobre diferentes ejecutivos a los que se les pregunta si se está "mejor", "igual" o "peor" que en el mes anterior, en distintas categorías construyendo el índice en base a los porcentajes de cada respuesta. Un índice mayor a 50 implica crecimiento, y uno menor a 50 contracción. Vamos a los datos. El índice No-Manufacturero creció un 3% en junio con respecto a mayo, ubicándose en 47 puntos, mientras que el Manufacturero llegó a los 44,8 puntos, luego de valer 42,8 en mayo (hacer click en el cuadro para ver los valores más claros). Síntesis: hay mejora, pero faltan señales para que la suba sea consistente. O sea, hay una tendencia postivia, pero que aún debe confirmarse con señales rotundas.


¿Qué conclusión habría que sacar con todos estos datos? Usando la tradicional metáfora de la plaza, podemos decir que el tobogán se terminó, pero que queda camino para agarrar de lleno la trepadora y empezar a avanzar por los difíciles peldaños. Hay brotes verdes, en medio de la arena, pero hasta que el césped no llegue a cubrir un poco más la zona de juegos la caída se va a seguir sintiendo por unos meses más, ahí donde duele (en este caso, con el empleo). Para los incrédulos, The Economist vuelve a reirse de la luz al final del camino...

jueves, 23 de julio de 2009

Culpables

Las construcciones sociales son claves para entender procesos históricos, eso es sabido. Pero es dentro de éstas donde las culpas aparecen como conductoras de cambios, posibilidades y negaciones, cuestión que muchas veces no es tomada en cuenta. Veamos lo que sucede ahora en Estados Unidos y en el resto del primer mundo con los economistas. Se lee en un artículo del Economist titulado "What went wrong with economics":

"In the wake of the biggest economic calamity in 80 years that reputation has taken a beating. In the public mind an arrogant profession has been humbled. Though economists are still at the centre of the policy debate—think of Ben Bernanke or Larry Summers in America or Mervyn King in Britain—their pronouncements are viewed with more scepticism than before. The profession itself is suffering from guilt and rancour. In a recent lecture, Paul Krugman, winner of the Nobel prize in economics in 2008, argued that much of the past 30 years of macroeconomics was “spectacularly useless at best, and positively harmful at worst.”

(..) And if economics as a broad discipline deserves a robust defence, so does the free-market paradigm. Too many people, especially in Europe, equate mistakes made by economists with a failure of economic liberalism. Their logic seems to be that if economists got things wrong, then politicians will do better. That is a false—and dangerous—conclusion. "

Basta de economistas, dice el público. Se llevan gran parte de la culpa de esta crisis. Y con sus culpas, cae un gran piedra -como dice el Economist, poco inocentemente- también sobre el libre mercado: es el turno de los políticos al mando de Estados intervencionistas. Como se ve, las culpas se llevan muchas cosas consigo.

miércoles, 10 de junio de 2009

La alegría es sólo brasilera

Si de política y crecimiento se trata, no hay que hacer un esfuerzo supremo para encontrar una dicotomía: crecer mucho y ganar votos, resignando -tal vez- un crecimiento sostenido a futuro (el llamado "recalentamiento"); o crecer moderadamente, resignando ahora votos, pero garantizando un alza del producto continuada en el tiempo. El caso argentino reciente, muchas veces, se termina explicando a través de estos caminos supuestamente opuestos (pienso yo que aplicar esta receta conceptual no teniendo en cuenta particularidades históricas es un error demasiado fuerte, en el que se termina cayendo vez tras vez, y que en verdad requeriría un análisis más profundo del esgrimido por los argumentos políticos y periodísticos que lo sostienen). Pero hoy no vamos a hablar de la Argentina.

Es en esta discusión donde Brasil entra como el caso raro. Una frase de Obama, de hace unos meses, basta para explicarlo: "Lula es el político más popular de la tierra". Y sí, Lula es desde hace tiempo un político con una aceptación mucho mayor a la de cualquier otro en el mundo. Pero la cuestión no queda ahí... Brasil acaba de entrar en la denominada "recesión técnica", o sea, dos trimestres consecutivos de caída del PBI, y es en ese contexto donde la popularidad de Lula llegó a sus máximos históricos. Dice el Cronista de hace unos días: "La entrada en recesión técnica se produce en momentos en que el mandatario cuenta con un 80% de popularidad, según el último sondeo realizado por el Instituto Ibope, difundido ayer".

Veamos un gráfico para entender un poco más la situación. En un eje, el crecimiento, en el otro el porcentaje de aceptación (o sea, la imagen positiva) de Lula entre el pueblo de Brasil. Los datos salen de las encuestas que realizan periodicamente Pesquisa CNT/Sensus, públicas para ver online. En las series se ven argumentos y contraargumentos a la hipótesis que comentamos al principio: con menor o mayor cercanía, la series de PBI e imagen positiva, evolucionan de forma sumamente similar entre agosto de 2004 y septiembre de 2008. Eso quiere decir: cuando la economía estaba bien, la gente miraba con mejores ojos a Lula; si la actividad se frenaba, el disgusto crecía. Pero ahí es cuando entra el cuarto trimestre del año pasado a romper con este esquema: el PBI se derrumba -crisis de por medio- y la imagen sigue subiendo.

Lejos está de poder darse una explicación exhaustiva a este comportamiento, pero sí se pueden aventurar algunas hipótesis que podrían estar detrás:

1)
la evolución positiva de la imagen de Lula no estaba relacionada con el crecimiento del país, sino con el tipo de gestión que estaba realizando. Cuando el presidente dice "fuimos los últimos en entrar en la crisis, y vamos a ser los primeros en salir", la gente le cree.
2) la crisis abrió las puertas para que Lula mostrara -aún mayores- dotes de gran político. La contemporaneidad no permite hacer comparaciones correctas, pero Churchil y Roosvelt son ambos frutos de las crisis.
3) comprender que la baja económica nació fuera de Brasil, podría llevar a exhonerar a los políticos locales, y apreciar luego el trabajo que estos hacen para subsanar problemas que no crearon.

De todas formas, si se observa bien la serie, se puede encontrar una caída en la imagen para principios de 2009, recién llegado el estallido económico mundial a tierras cariocas. Esto pareciera mostrar una tradicional reacción entre la gente, donde se asoció la mala economía con el mal manejo político. No obstante, la serie muestra que los movimientos posteriores, las respuestas y la cintura de Lula, tuvieron efecto, y volvieron a colocar a éste en lo más alto del podio encuesteríl (la línea azul no sólo sube con fuerza para Mayo de 2009 -el último dato del gráfico- sino que también lo hizo en Junio, como se lee en el artículo del Cronista). Lula, queda entonces como la excepción a la regla, y el culpable de que una hipótesis, al menos en Brasil, quede por el piso.

martes, 2 de junio de 2009

Al descuento, al consumo

Consumir, consumir y consumir. La misma palabra, repetida tres veces, como un simple pero fuerte retrato de la mente del americano medio. Es que en Estados Unidos el consumo es la fuente, por así decirlo, de la juventud divino tesoro. Negarlo sería algo tan miope como negar la crisis económica mundial actual. Porque, además, es esta, probablemente, la mayor crisis de sobre-consumo de la historia. Expliquemos: en los últimos 10 años -por poner una fecha- los estadounidenses se dedicaron a consumir y a prometer. Consumir lo que viniera, de donde viniera (lease Estados Unidos, China, Japón, Europa, etc...) y prometer que ellos pagarían por todo lo consumido, en tiempo y forma (la mejor forma de prometer, recordemos, es dar un billete a cambio de un objeto... de ahí las reservas verdes de China). Pero esas promesas se incumplieron, y ahí comenzaron los problemas.

¿Qué pasa cuando todas esas posibilidades de consumo se terminan?

Dejar de consumir es un acto complicado. Más aún si, en el tiempo pasado, el consumo se hacía cada vez más fácil de concretar: comprar casas con hipotecas, televisores con tarjetas de crédito, etc. De ahí que la solución sea el rebusque, tanto por parte de los consumidores como de los vendedores. Ya habíamos visto en este post cómo los americans estaban cambiando sus hábitos de consumo, pero este dato es más concluyente: desde que estalló la crisis la gente en Estados Unidos se interesó más en buscar cupones de descuento (los llamados coupons) que en entender de qué venía la debacle económica.

Gracias a Google Trends se puede ver cómo el número de búsquedas de cupones de descuento en internet pegó un salto con respecto a sus niveles tradiciones ni bien empezaron con fuerza los problemitas financieros/reales. Hay un dato curioso extra: existe un rezago en la búsqueda de "cupones" con respecto a la búsqueda de las palabras "dow jones" y "crisis". Mientras que el pico que tienen estas dos últimas es para octubre, el de los cupones es en diciembre (Navidad de por medio), manteniéndose bastante más alto que de costumbre a posteriori. Pareciera que la gente se interesó por los problemas económicos esporádicamente, y luego volvió a su vida normal, y a intentar mantener sus niveles de consumo habitual.

Para terminar con el tema, tal vez sea interesante escuchar algunas de las cosas que dijo Obama el viernes al lanzar el nuevo marco regulatorio para las tarjetas de crédito (un esquema que le hace la vida más fácil a muchas de las personas que, en años anteriores, gastaron más de lo que ahora pueden pagar):

"Obama made clear that he didn’t champion the changes with the intention of helping those who buy more than they can afford through “reckless spending or wishful thinking.”

“Some get in over their heads by not using their heads,” the president said. “I want to be clear: We do not excuse or condone folks who’ve acted irresponsibly.” "

El futuro del consumo se está regulando hoy en Estados Unidos: es una de las tantas cosas que pretende encaminar Obama, para la nueva nación americana que quiere fundar. Si es una cultura de frugalidad y ahorro la que se busca, la desesperada atracción por los descuentos, no muestra un buen porvenir.

martes, 19 de mayo de 2009

Japón, Argentina y el Financial Times

¿Quién encauza a un país por la senda del éxito económico y quién por la de la crisis? ¿Cómo diferenciar reformas duraderas de aquellas políticas de corto plazo exitosas?

Lo sé, ambas son preguntas de las mil y una respuestas. Y además en el medio están la política y los votos que cada tantos años se reparten entre los triunfadores, y un sinnúmero de incentivos cruzados. Sin embargo, pensar este tema puede ser bastante provechoso por varias razones, entre ellas, para evitar caer en las soluciones de ciertos mesías y, como decía Mingo, en los buitres económicos. Por ejemplo, salió ayer en la sección del Financial Times del Cronista, una nota sobre la crisis de Japón y las "lecciones" que esta podía dejar:

"Muchos consideraron, equivocadamente, que el brote de crecimiento japonés era resultado de las políticas de gobierno, una línea afirmada por el ex primer ministro Junichiro Koizumi, que repetía “no hay crecimiento sin reforma”. Lo que debería haber dicho era “no hay crecimiento sin demanda externa”. Casi toda la expansión que se vio durante su período en el poder coincidió con una demanda fuerte por parte de Estados Unidos, China y otros países. Esa demanda está ahora en caída libre y con ella se fue cualquier esperanza de expansión."

En zona de tormenta, difícil salir a contradecir algo así. Entonces, se escucha la respuesta obvia: "El gobierno no hizo nada en pos del crecimiento; y peor aún, no hizo nada para evitar que la expansión se frenara con una caída de las exportaciones. Las reformas no fueron tales y la culpa es local". Pero ¿hasta qué punto la autonomía comercial y económica de un país es tal, como para permitirle evitar que la contracción exterior pegue localmente?

Vayamos al caso local:


Ahora podríamos repetir el párrafo de Japón, aplicado a la Argentina, dado que coincidencias -salvando la infinidad de diferencias que separan a los dos países- sobran. El crecimiento local de los últimos años también estuvo más que impulsado por el sector externo. En el medio, sobraron políticos afirmando las bondades de las "reformas" llevadas adelante. Pero ahora, como se ve en el cuadro de arriba, las exportaciones tienen un ritmo acumulado de caída del 22% para lo que va del año y entendiblemente, las proyecciones de crecimiento para el país, en 2009, varían entre el 2% y el -5%. Sea el resultado que sea, la cuesta está para abajo.

Seguido, podríamos decir que las mismas razones que afectaron a Japón, lo hicieron sobre la Argentina, sin salirnos del argumento del Financial Times. Pero sin dudas, estaríamos errando en la propuesta. A eso iba el post -creer o no-: establecer causalidades del tipo exportaciones, entonces crecimiento y más allá de eso la nada, y entender la realidad en base a ellas, es algo sumamente costoso para pensar la realidad y da lugar a la infinidad de "hipótesis" que se leen todos los días.

viernes, 15 de mayo de 2009

La Receta Helada

Basta recordar el frío de Islandia para pensar en crisis económica. Islandia: país de bancos derrumbados, caídas de la bolsa del 77%, y demases condimentos gubernamentales, como renuncias y garantías que no se cumplen. Todo esto formaba el colorido contenido que para fines del año pasado llenaba las tapas de los diarios. Sin embargo, este país pareciera no ser la regla nórdica, o al menos no la única. Es que Noruega (según el NYT), país de vikingos socialistas, sugiere haber pasado la crisis sin siquiera sentirla y, luego de un pequeño mareo, estar celebrando las nuevas alzas del petróleo (recordemos, es el tercer país exportador de "oro negro"):

"And in the midst of the worst global downturn since the Depression, Norway’s economy grew last year by just under 3 percent. The government enjoys a budget surplus of 11 percent and its ledger is entirely free of debt."

La clave mágica: frugalidad bajo la sombra de un gran Estado para dentro socialista, y oportunista para afuera.

"Between 2003 and 2008 public spending in Norway fell to 40 percent from 48 percent of G.D.P. (...) Instead of spending its riches lavishly, it passed legislation ensuring that oil revenue went straight into its sovereign wealth fund, state money that is used to make investments around the world. Now its sovereign wealth fund is close to being the largest in the world, despite losing 23 percent last year because of investments that declined."

En resumidas cuentas: ¿cuál fue la receta del éxito? Cuando el petróleo se iba para arriba (no sólo en 2008, sino desde mediados de los 70) Noruega ahorraba, y usaba ese dinero para expandir la presencia de un Estado todoprotector. Cuidándose de excederse en los gastos y en las deudas contraídas para financiarlos, entonces no había problemas en los momentos de crisis. Por el contrario: por ejemplo, la ministra de finanzas decidió comprar acciones con plata de un fondo soberano a fines del año pasado, en un mercado bastante similar a un todo por 2 pesos de los 90´s. Con más o menos sinceridad, esa misma ministra después termina diciendo cosas así, para la foto y el cierre de la nota:

“As a socialist, I have always said that the market can’t regulate itself,” she said. “But even I was surprised how strong the failure was.”

lunes, 11 de mayo de 2009

Segundas marcas

Ciclos económicos, ciclos de consumo. Diría que es la fórmula para entender las tendencias sociales, a la hora de meter la mano en el bolsillo y protagonizar el mágico acto de consumir. Recuerdo que hace unos años la ciudad estaba cercada por outlets, el mundillo de lo "bueno y barato". Crecimiento económico mediante, hoy, en la cresta de una ola tambaleante, abren el shopping más grande la city. Así de efímero, el consumo.

Por eso es que en un Estados Unidos de plenas bajas, también se sienten los altibajos y las empresas salen desesperados a buscar ventas. Food Brands Compete to Stretch a Dollar:

"But shoppers eager to save money are trading down from full-price, brand-name fare to cheaper private labels and store brands. That means advertisers concerned about losing market share must make persuasive arguments about the value propositions of their wares: “Remind people, subtly, that even in times like this you don’t want to be cutting your little perks”. "

Menos gente saliendo a comer, más comida enlatada en las cocinas americanas:

"Kraft and Nestlé, which make those products, are among the growing ranks of marketers playing up the perceived value of packaged foods. They are seeking to capitalize on the opportunity presented by consumers’ dining out less. "

O cosas, tan rídiculas como una web en contra de sacrificar los snacks como parte del consumo: whysnackrifice.com. En la sintética fórmula de más por menos, se podría resumir el camino del consumidor estadounidense, o todo por encontrar la mejor segunda marca. Simple: el camino hacia los bienes inferiores.

viernes, 24 de abril de 2009

Lejos del fin

La luz en la boca del tiburón. Eso muestra la tapa de la última edición del Economist. La cuestión que plantea es que, aún lejos del fin de la crisis, el mundo y sus políticos podrían verse tentados a darse algunas palmaditas en las espaldas, festejando las buenas nuevas que emergen lentamente ("Amid rising confidence, they will be tempted to pat themselves on the back").

Pero: ¿Qué pasa si todo es una pequeña farsa, un destello de una irrealidad? ¿Otra burbuja, luego de la burbuja?

"Optimism contains two traps, one obvious, the other more subtle. The obvious trap is that confidence proves misplaced—that the glimmers of hope are misinterpreted as the beginnings of a strong recovery when all they really show is that the rate of decline is slowing. The subtler trap, particularly for politicians, is that confidence and better news create ruinous complacency".

Sin dudas que la "complacencia ruinosa" no parece nada bueno. Sin embargo, el centro de la cuestión está en los profundos cambios de rumbo que una crisis mundial de estas dimensiones trae consigo. Los celebrados países emergentes (principalmente aquellos de Europa Oriental), ahora sólo representan una carga y un riesgo para los bancos del oeste, otrora felices acreedores. El mismísimo crédito y el exceso de consumo, se terminaron. El Estado es un ente bienvenido, pero mucho más endeudado. Y fue tan profundo el cambió en el panorama que el mismísimo Economist da su visto bueno -implora casi- a la intervención estatal: "The Depression showed how damaging it can be if governments don’t step in when the rest of the economy seizes up."

"Continuing joblessness, years of weak investment and higher public-debt burdens, in turn, will dent economies’ underlying potential."

Las sugerencias a las gobiernos, pese a estar orientadas a permitir la subsistencia de los mismos en estas condiciones, siguen teniendo cierta visión que dejaría a cualquier republicano reducido a unas migas:

"Rather than pushing up tax rates, they should think about raising retirement ages, reining in health costs and broadening the tax base. "

martes, 14 de abril de 2009

La carrera...

¿Qué determina la demanda de educación? ¿Por qué la gente estudia lo que estudia? Si bien en la Argentina la respuesta a esas preguntas pareciera estar más vinculada con la tradición y la moda (suena contradictorio, pero si se piensa que las carreras que más se estudian son abogacía y medicina, y las que más crecen son las de diseño, tiene sentido), en Estados Unidos la cuestión podría estar más relacionada con los cambios históricos. Es decir, si después de la crisis del 30 las carreras universitarias preferidas por los estadounidenses pasaron a ser aquellas relacionadas con la ingeniería y la obra pública, y en plena Guerra Fría y Carrera Espacial, el alumnado se volcó a las carreras científicas -cuna de internet-, ¿qué pasará ahora con la crisis?

Ahí es donde va éste artículo del NYT de hace unos días. Y es que con la crisis económica y la crisis académica de las carreras vinculadas con las finanzas y la consultoría, pareciera ser que ahora los americanos del norte quieren estudiar carreras orientadas al servicio público:

“In choosing careers, young people look for signals from society, and Wall Street will no longer pull the talent that it did for so many years,” said Richard Freeman, director of the labor studies program at the National Bureau of Economic Research. (...) Public service, government, the sciences and even teaching look to be winners, while fewer shiny, young minds are embarking on careers in finance and business consulting."

Como casi en todo por estos días, la mano invisible de Obama se deja ver con claridad, e insinúa un pequeño cambio de pensamiento en el pensante americano:

"Still, the appeal of public sector careers extends beyond job openings, say school officials. The laissez-faire presumption that government is not the solution but the problem, dating back to the Reagan era, has been cast aside, they say."

Lamentablemente, por el momento, son sólo cosas del norte.

lunes, 6 de abril de 2009

Finalmente...


Como se
venía sugiriendo desde variados ámbito académicos (y comentado en este blog en El Código D), parte de la solución a la crisis actual intentará venir de la mano de los DEG´s (Derechos Especiales de Giro del FMI). La reunión del G-20 de la semana pasada tuvo entre sus resoluciones la emisión-creación de US$250 billones en DEG´s, y su distribución entre los países miembros:

"Additionally, the IMF has been allowed to create US$250 billion in Special Drawing Rights (SDR). While the SDR is not new, the IMF has now been allowed to issue SDR in the form of currency. This is a very significant change in direction from the U.S. dollar being the defacto global currency. In a sense, the IMF will begin to fill a role as the central bank for the global economy as it will have this new monetary instrument to extend to national economies."

La cosa no queda ahí. Porque del lejano panorama internacional, siempre se termina llegando al escenario local: a la Argentina le entrarán, del total de ese monto, algo así como 3.000 millones de dólares en DEG´s (cifra nada despreciable, ya que respresenta poco más del 6% de las reservas del BC). Y es por esto que el domingo La Nación publicó una nota sugiriendo la posibilidad de que la Argentina liquidara esos derechos internacionalmente en búsqueda de dólares, y de un financiamiento que, según el artículo, el país necesita imperiosamente (y en los márganes de lo cierto, es bastante probable). De lo objetivo a lo subjetivo: no obstante, para el autor de la nota esa operación "No dejaría de ser una mala señal". Las razones, el por qué de eso, no quedan muy claras, dado que la emisión de DEG´s y su tenencia, por sí misma, no hacen nada, y además, que la idea en el fondo de todo esto es reactivar la economía. Es cierto, la última vez que la Argentina liquidó DEG´s fue en el 84 con Alfonsín y una economía en caída. Pero, por así decirlo, los DEG´s están para gastar.

viernes, 3 de abril de 2009

martes, 31 de marzo de 2009

How times have changed

Ya no es sólo economía para Krugman . Al menos no economía, en un sentido muy estricto. Es que en su última columna del NYT, Krugman escribe preocupado y habla de las consecuencias políticas de la crisis. ¿Cuál es el dilema? La imagen y reputación de USA frente al mundo está despedazada y ya nadie confía -ni probablemente escuche y luego haga- en lo que dice USA. La preocupación del Nóbel es clara: todo aquello que recomendaba América hace unos años pareciera haber sido una farsa, y ahora, cuando se necesita coordinación y ayuda mutua, nadie quiere escuchar al gran país del norte (algo así como la fábula del Pastorcito y el Lobo). Dice Krugman:

"Indeed, these days America is looking like the Bernie Madoff of economies: for many years it was held in respect, even awe, but it turns out to have been a fraud all along.

Still, it’s a fact that the crisis has cost America much of its credibility, and with it much of its ability to lead. Far more important is the extent to which our claims of financial soundness — claims often invoked as we lectured other countries on the need to change their ways — have proved hollow.

How times have changed."

En la foto, las tres personas (Greenspan y compañía) que para la revista Time -como empieza su artículo Krugman- eran las encargadas de salvar al mundo, en 1999. No obstante, cuenta, esos tres americanos ahora no tienen auditorio mundial que los escuche. Según él, es la maldición de las tapas de revistas.

viernes, 27 de marzo de 2009

Bajo cero


Islandia en el horno, así titula Juan Forn esta nota sobre la deblaque islandesa. Y es que Islandia realmente pareciera estar en el horno. Se lo ve por todas partes, por ejemplo: “El Gobierno de Islandia ha decidido cerrar su embajada en Managua a partir del 1 de agosto de 2009"; nota en la que el jocoso diario nicaraguense aclara: "Aseguran que por crisis mundial, y que nos siguen queriendo". O sino, algo así: "Islandia completa la nacionalización de su sistema bancario tras asumir el control del banco Straumur". Nada muy propicio para un país otrora defensor a ultranza de las políticas neoliberales. O algo así, en El País: ""Islandia se encuentra en una situación desesperada. El país ha naufragado y la sociedad se derrumba. Los próximos dos años serán terribles"."

Todo lleva otra vez a la nota de Forn, donde el mismo periodista, en una conversación con dos Islandeses, cuenta esto:

"Los 300 mil habitantes de Islandia deben hoy cerca de 250 mil millones de euros (es decir, casi un millón de euros por habitante). El Reino Unido, Alemania y Suecia le reclaman un resarcimiento superior al que los Aliados impusieron a Alemania después de la Primera Guerra. La moneda islandesa (el kronur) no vale nada, la gente retiró los ahorros que pudo de los bancos antes de que quebraran, pasó esa plata a yens o euros y la puso bajo el colchón. (...)

Así llegamos a principios de los años ’90 y el auge de la timba financiera global. La muchachada islandesa no fue ajena a la fiebre de los commodities y los bancos de inversión. (...)

En octubre del año pasado, la burbuja explotó. El Landsbanki, el Glitnir y el Kaupting (todos bancos) quebraron sucesivamente. La mitad de Islandia se quedó sin trabajo y la otra mitad sin ahorros. El gobierno garantizó que todos los damnificados cobrarían tres meses de indemnización. A los tres meses cayó el gobierno."

martes, 24 de marzo de 2009

Humor inglés

Dos señores comentan, muy inglesamente, la crisis financiera internacional. Para reir de forma descarada desde el sillón, lejos de la economía real.

jueves, 19 de marzo de 2009

Acá y en todas partes...

Pasa en la Argentina, pasa en el mundo. Ahora los controles de precios llegaron al país más capitalista del globo (digamos, después de Hong Kong). Estamos hablando de USA, y de varias propuestas estatales para limitar a conciencia el precio de la gasolina, los alquileres, y los productos de consumo básico:

"One controversial solution being considered is a move back to price controls. The New York Legislature and the San Francisco City Council are considering expanding rent controls. Some politicians in Vermont are trying to limit the price of milk. And in Alaska, a bill to cap oil prices is pending in the state legislature.

Proponents say the government has an obligation to provide relief for consumers during these trying economic times. But many economists say controlling prices and rents has failed in the past, and it often has bad consequences."

Para seguir buscando parecidos con el sabor local, está la leche americana:

"Vermont legislators, on the other hand, want price controls to help farmers. They believe the difference between the retail price of milk and the amount Vermont farmers receive is unconscionable."

Como suele pasar, muchos economistas, asustados, salieron a argumentar la gran variedad de perjuicios que el control de precios puede traer a la economía. Entre ellos, el señor Mankiw:

"The bad news: There will be more shortages and gross inefficiencies in the allocation of resources."

Cosas de todos los días.

jueves, 12 de marzo de 2009

El flujo externo

Las exportaciones argentinas y la balanza comercial a países vecinos en 2008. El punto crítico, claramente, está en Brasil, quien hasta hace poco era nuestro principal socio comercial (digamos, el MERCOSUR, ahora reemplazado por Europa). Uruguay, Chile y Paraguay mantuvieron en todo el año muy similares niveles de compra de productos nacionales, y una balanza comercial positiva con dos de los tres países (la de Paraguay, terminó casi en cero).

Se ve que con el país carioca en Diciembre tuvimos el mismo déficit comercial que en Enero, lo que, viendo cómo se movieron las expo, habla de un menor nivel de intercambio en términos generales. Con estos datos se entiende claramente esto y esto.

domingo, 8 de marzo de 2009

La palabra con "N"

La palabra con "N" es nacionalizaciones. Es la palabra que intentan evitar muchos de los políticos del primer mundo, en este contexto donde su uso, en verdad, es más recurrente en el plano de los hechos que en el de las ideas expresadas verbalmente (según Bloomberg, 335.000 millones de dólares se han destinado en EE UU a reforzar el capital de bancos). Es por eso que El País publicó una nota haciendo referencia al temor que el público -y, obviamente, los mercados- le tienen a la nacionalización de bancos y empresas varias:

"El debate asusta en EE UU porque en la cultura americana la nacionalización remite a fantasmas, a guerra fría, a comunismo", corrobora el catedrático en Ciencias Políticas Gabriel Colomer, porque "todos los partidos comunistas llevaban en su programa la toma de control de los bancos"

La cuestión no es tan extraña, en un país como USA, donde el 59% de los americanos piensan que el gobierno no es la solución, sino el problema:

"Muchos no se oponen a que el Estado intervenga, no por ideología, sino por pragmatismo. Pero sí rechazan que mande. Asociamos nacionalizar a que, además de poner dinero, el Estado mande y la retórica, el eufemismo, tiene su papel en las políticas públicas", considera el catedrático Antón Costas. Y de nacionalizaciones ha hablado una (ex) vaca sagrada como el ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan: "Podría ser necesario nacionalizar temporalmente algunos bancos para facilitar una rápida y ordenada reestructuración. Una vez cada cien años, es algo que hay que hacer".

Yo le dejo una pregunta a Alan Greenspan: ¿Pensar en el futuro de las finanzas dentro de 100 años no es hacer algo así como magia negra y arreglar la crisis actual?