domingo, 2 de agosto de 2009
Cambia, todo cambia
miércoles, 29 de julio de 2009
domingo, 26 de julio de 2009
Previously on ...
La cita pertenece también a un artículo del Economist donde se analizan los roles de los cuatro grandes -USA, Japón, China y Alemania-, mirando al futuro. Y nada mejor que la siguiente frase para sintetizar el argumento de esa nota:
"As Larry Summers, Mr Obama’s chief economic adviser, said on July 17th: “The rebuilt American economy must be more export-oriented and less consumption-oriented.”
Si no pueden vivir de prestado, algo tendrán que hacer.
sábado, 25 de julio de 2009
3 señales 3
(2) Contrataciones temporarias


jueves, 23 de julio de 2009
Culpables
Basta de economistas, dice el público. Se llevan gran parte de la culpa de esta crisis. Y con sus culpas, cae un gran piedra -como dice el Economist, poco inocentemente- también sobre el libre mercado: es el turno de los políticos al mando de Estados intervencionistas. Como se ve, las culpas se llevan muchas cosas consigo.
miércoles, 10 de junio de 2009
La alegría es sólo brasilera
1) la evolución positiva de la imagen de Lula no estaba relacionada con el crecimiento del país, sino con el tipo de gestión que estaba realizando. Cuando el presidente dice "fuimos los últimos en entrar en la crisis, y vamos a ser los primeros en salir", la gente le cree.
3) comprender que la baja económica nació fuera de Brasil, podría llevar a exhonerar a los políticos locales, y apreciar luego el trabajo que estos hacen para subsanar problemas que no crearon.
martes, 2 de junio de 2009
Al descuento, al consumo
Consumir, consumir y consumir. La misma palabra, repetida tres veces, como un simple pero fuerte retrato de la mente del americano medio. Es que en Estados Unidos el consumo es la fuente, por así decirlo, de la juventud divino tesoro. Negarlo sería algo tan miope como negar la crisis económica mundial actual. Porque, además, es esta, probablemente, la mayor crisis de sobre-consumo de la historia. Expliquemos: en los últimos 10 años -por poner una fecha- los estadounidenses se dedicaron a consumir y a prometer. Consumir lo que viniera, de donde viniera (lease Estados Unidos, China, Japón, Europa, etc...) y prometer que ellos pagarían por todo lo consumido, en tiempo y forma (la mejor forma de prometer, recordemos, es dar un billete a cambio de un objeto... de ahí las reservas verdes de China). Pero esas promesas se incumplieron, y ahí comenzaron los problemas. Dejar de consumir es un acto complicado. Más aún si, en el tiempo pasado, el consumo se hacía cada vez más fácil de concretar: comprar casas con hipotecas, televisores con tarjetas de crédito, etc. De ahí que la solución sea el rebusque, tanto por parte de los consumidores como de los vendedores. Ya habíamos visto en este post cómo los americans estaban cambiando sus hábitos de consumo, pero este dato es más concluyente: desde que estalló la crisis la gente en Estados Unidos se interesó más en buscar cupones de descuento (los llamados coupons) que en entender de qué venía la debacle económica.
Para terminar con el tema, tal vez sea interesante escuchar algunas de las cosas que dijo Obama el viernes al lanzar el nuevo marco regulatorio para las tarjetas de crédito (un esquema que le hace la vida más fácil a muchas de las personas que, en años anteriores, gastaron más de lo que ahora pueden pagar):
"Obama made clear that he didn’t champion the changes with the intention of helping those who buy more than they can afford through “reckless spending or wishful thinking.”
“Some get in over their heads by not using their heads,” the president said. “I want to be clear: We do not excuse or condone folks who’ve acted irresponsibly.” "
El futuro del consumo se está regulando hoy en Estados Unidos: es una de las tantas cosas que pretende encaminar Obama, para la nueva nación americana que quiere fundar. Si es una cultura de frugalidad y ahorro la que se busca, la desesperada atracción por los descuentos, no muestra un buen porvenir.
martes, 19 de mayo de 2009
Japón, Argentina y el Financial Times
"Muchos consideraron, equivocadamente, que el brote de crecimiento japonés era resultado de las políticas de gobierno, una línea afirmada por el ex primer ministro Junichiro Koizumi, que repetía “no hay crecimiento sin reforma”. Lo que debería haber dicho era “no hay crecimiento sin demanda externa”. Casi toda la expansión que se vio durante su período en el poder coincidió con una demanda fuerte por parte de Estados Unidos, China y otros países. Esa demanda está ahora en caída libre y con ella se fue cualquier esperanza de expansión."
Vayamos al caso local:

Ahora podríamos repetir el párrafo de Japón, aplicado a la Argentina, dado que coincidencias -salvando la infinidad de diferencias que separan a los dos países- sobran. El crecimiento local de los últimos años también estuvo más que impulsado por el sector externo. En el medio, sobraron políticos afirmando las bondades de las "reformas" llevadas adelante. Pero ahora, como se ve en el cuadro de arriba, las exportaciones tienen un ritmo acumulado de caída del 22% para lo que va del año y entendiblemente, las proyecciones de crecimiento para el país, en 2009, varían entre el 2% y el -5%. Sea el resultado que sea, la cuesta está para abajo.
Seguido, podríamos decir que las mismas razones que afectaron a Japón, lo hicieron sobre la Argentina, sin salirnos del argumento del Financial Times. Pero sin dudas, estaríamos errando en la propuesta. A eso iba el post -creer o no-: establecer causalidades del tipo exportaciones, entonces crecimiento y más allá de eso la nada, y entender la realidad en base a ellas, es algo sumamente costoso para pensar la realidad y da lugar a la infinidad de "hipótesis" que se leen todos los días.
viernes, 15 de mayo de 2009
La Receta Helada
Basta recordar el frío de Islandia para pensar en crisis económica. Islandia: país de bancos derrumbados, caídas de la bolsa del 77%, y demases condimentos gubernamentales, como renuncias y garantías que no se cumplen. Todo esto formaba el colorido contenido que para fines del año pasado llenaba las tapas de los diarios. Sin embargo, este país pareciera no ser la regla nórdica, o al menos no la única. Es que Noruega (según el NYT), país de vikingos socialistas, sugiere haber pasado la crisis sin siquiera sentirla y, luego de un pequeño mareo, estar celebrando las nuevas alzas del petróleo (recordemos, es el tercer país exportador de "oro negro"):"And in the midst of the worst global downturn since the Depression, Norway’s economy grew last year by just under 3 percent. The government enjoys a budget surplus of 11 percent and its ledger is entirely free of debt."
La clave mágica: frugalidad bajo la sombra de un gran Estado para dentro socialista, y oportunista para afuera.
"Between 2003 and 2008 public spending in Norway fell to 40 percent from 48 percent of G.D.P. (...) Instead of spending its riches lavishly, it passed legislation ensuring that oil revenue went straight into its sovereign wealth fund, state money that is used to make investments around the world. Now its sovereign wealth fund is close to being the largest in the world, despite losing 23 percent last year because of investments that declined."
En resumidas cuentas: ¿cuál fue la receta del éxito? Cuando el petróleo se iba para arriba (no sólo en 2008, sino desde mediados de los 70) Noruega ahorraba, y usaba ese dinero para expandir la presencia de un Estado todoprotector. Cuidándose de excederse en los gastos y en las deudas contraídas para financiarlos, entonces no había problemas en los momentos de crisis. Por el contrario: por ejemplo, la ministra de finanzas decidió comprar acciones con plata de un fondo soberano a fines del año pasado, en un mercado bastante similar a un todo por 2 pesos de los 90´s. Con más o menos sinceridad, esa misma ministra después termina diciendo cosas así, para la foto y el cierre de la nota:
“As a socialist, I have always said that the market can’t regulate itself,” she said. “But even I was surprised how strong the failure was.”
lunes, 11 de mayo de 2009
Segundas marcas
Ciclos económicos, ciclos de consumo. Diría que es la fórmula para entender las tendencias sociales, a la hora de meter la mano en el bolsillo y protagonizar el mágico acto de consumir. Recuerdo que hace unos años la ciudad estaba cercada por outlets, el mundillo de lo "bueno y barato". Crecimiento económico mediante, hoy, en la cresta de una ola tambaleante, abren el shopping más grande la city. Así de efímero, el consumo. Por eso es que en un Estados Unidos de plenas bajas, también se sienten los altibajos y las empresas salen desesperados a buscar ventas. Food Brands Compete to Stretch a Dollar:
"But shoppers eager to save money are trading down from full-price, brand-name fare to cheaper private labels and store brands. That means advertisers concerned about losing market share must make persuasive arguments about the value propositions of their wares: “Remind people, subtly, that even in times like this you don’t want to be cutting your little perks”. "
Menos gente saliendo a comer, más comida enlatada en las cocinas americanas:
"Kraft and Nestlé, which make those products, are among the growing ranks of marketers playing up the perceived value of packaged foods. They are seeking to capitalize on the opportunity presented by consumers’ dining out less. "
O cosas, tan rídiculas como una web en contra de sacrificar los snacks como parte del consumo: whysnackrifice.com. En la sintética fórmula de más por menos, se podría resumir el camino del consumidor estadounidense, o todo por encontrar la mejor segunda marca. Simple: el camino hacia los bienes inferiores.viernes, 24 de abril de 2009
Lejos del fin
"Optimism contains two traps, one obvious, the other more subtle. The obvious trap is that confidence proves misplaced—that the glimmers of hope are misinterpreted as the beginnings of a strong recovery when all they really show is that the rate of decline is slowing. The subtler trap, particularly for politicians, is that confidence and better news create ruinous complacency".
"Continuing joblessness, years of weak investment and higher public-debt burdens, in turn, will dent economies’ underlying potential."
Las sugerencias a las gobiernos, pese a estar orientadas a permitir la subsistencia de los mismos en estas condiciones, siguen teniendo cierta visión que dejaría a cualquier republicano reducido a unas migas:
"Rather than pushing up tax rates, they should think about raising retirement ages, reining in health costs and broadening the tax base. "
martes, 14 de abril de 2009
La carrera...
“In choosing careers, young people look for signals from society, and Wall Street will no longer pull the talent that it did for so many years,” said Richard Freeman, director of the labor studies program at the National Bureau of Economic Research. (...) Public service, government, the sciences and even teaching look to be winners, while fewer shiny, young minds are embarking on careers in finance and business consulting."
Como casi en todo por estos días, la mano invisible de Obama se deja ver con claridad, e insinúa un pequeño cambio de pensamiento en el pensante americano:
"Still, the appeal of public sector careers extends beyond job openings, say school officials. The laissez-faire presumption that government is not the solution but the problem, dating back to the Reagan era, has been cast aside, they say."
lunes, 6 de abril de 2009
Finalmente...

Como se venía sugiriendo desde variados ámbito académicos (y comentado en este blog en El Código D), parte de la solución a la crisis actual intentará venir de la mano de los DEG´s (Derechos Especiales de Giro del FMI). La reunión del G-20 de la semana pasada tuvo entre sus resoluciones la emisión-creación de US$250 billones en DEG´s, y su distribución entre los países miembros:
"Additionally, the IMF has been allowed to create US$250 billion in Special Drawing Rights (SDR). While the SDR is not new, the IMF has now been allowed to issue SDR in the form of currency. This is a very significant change in direction from the U.S. dollar being the defacto global currency. In a sense, the IMF will begin to fill a role as the central bank for the global economy as it will have this new monetary instrument to extend to national economies."
La cosa no queda ahí. Porque del lejano panorama internacional, siempre se termina llegando al escenario local: a la Argentina le entrarán, del total de ese monto, algo así como 3.000 millones de dólares en DEG´s (cifra nada despreciable, ya que respresenta poco más del 6% de las reservas del BC). Y es por esto que el domingo La Nación publicó una nota sugiriendo la posibilidad de que la Argentina liquidara esos derechos internacionalmente en búsqueda de dólares, y de un financiamiento que, según el artículo, el país necesita imperiosamente (y en los márganes de lo cierto, es bastante probable). De lo objetivo a lo subjetivo: no obstante, para el autor de la nota esa operación "No dejaría de ser una mala señal". Las razones, el por qué de eso, no quedan muy claras, dado que la emisión de DEG´s y su tenencia, por sí misma, no hacen nada, y además, que la idea en el fondo de todo esto es reactivar la economía. Es cierto, la última vez que la Argentina liquidó DEG´s fue en el 84 con Alfonsín y una economía en caída. Pero, por así decirlo, los DEG´s están para gastar.
viernes, 3 de abril de 2009
martes, 31 de marzo de 2009
How times have changed
Ya no es sólo economía para Krugman . Al menos no economía, en un sentido muy estricto. Es que en su última columna del NYT, Krugman escribe preocupado y habla de las consecuencias políticas de la crisis. ¿Cuál es el dilema? La imagen y reputación de USA frente al mundo está despedazada y ya nadie confía -ni probablemente escuche y luego haga- en lo que dice USA. La preocupación del Nóbel es clara: todo aquello que recomendaba América hace unos años pareciera haber sido una farsa, y ahora, cuando se necesita coordinación y ayuda mutua, nadie quiere escuchar al gran país del norte (algo así como la fábula del Pastorcito y el Lobo). Dice Krugman:"Indeed, these days America is looking like the Bernie Madoff of economies: for many years it was held in respect, even awe, but it turns out to have been a fraud all along.
Still, it’s a fact that the crisis has cost America much of its credibility, and with it much of its ability to lead. Far more important is the extent to which our claims of financial soundness — claims often invoked as we lectured other countries on the need to change their ways — have proved hollow.
How times have changed."
En la foto, las tres personas (Greenspan y compañía) que para la revista Time -como empieza su artículo Krugman- eran las encargadas de salvar al mundo, en 1999. No obstante, cuenta, esos tres americanos ahora no tienen auditorio mundial que los escuche. Según él, es la maldición de las tapas de revistas.
viernes, 27 de marzo de 2009
Bajo cero

Islandia en el horno, así titula Juan Forn esta nota sobre la deblaque islandesa. Y es que Islandia realmente pareciera estar en el horno. Se lo ve por todas partes, por ejemplo: “El Gobierno de Islandia ha decidido cerrar su embajada en Managua a partir del 1 de agosto de 2009"; nota en la que el jocoso diario nicaraguense aclara: "Aseguran que por crisis mundial, y que nos siguen queriendo". O sino, algo así: "Islandia completa la nacionalización de su sistema bancario tras asumir el control del banco Straumur". Nada muy propicio para un país otrora defensor a ultranza de las políticas neoliberales. O algo así, en El País: ""Islandia se encuentra en una situación desesperada. El país ha naufragado y la sociedad se derrumba. Los próximos dos años serán terribles"."
Todo lleva otra vez a la nota de Forn, donde el mismo periodista, en una conversación con dos Islandeses, cuenta esto:
"Los 300 mil habitantes de Islandia deben hoy cerca de 250 mil millones de euros (es decir, casi un millón de euros por habitante). El Reino Unido, Alemania y Suecia le reclaman un resarcimiento superior al que los Aliados impusieron a Alemania después de la Primera Guerra. La moneda islandesa (el kronur) no vale nada, la gente retiró los ahorros que pudo de los bancos antes de que quebraran, pasó esa plata a yens o euros y la puso bajo el colchón. (...)
Así llegamos a principios de los años ’90 y el auge de la timba financiera global. La muchachada islandesa no fue ajena a la fiebre de los commodities y los bancos de inversión. (...)
En octubre del año pasado, la burbuja explotó. El Landsbanki, el Glitnir y el Kaupting (todos bancos) quebraron sucesivamente. La mitad de Islandia se quedó sin trabajo y la otra mitad sin ahorros. El gobierno garantizó que todos los damnificados cobrarían tres meses de indemnización. A los tres meses cayó el gobierno."
martes, 24 de marzo de 2009
jueves, 19 de marzo de 2009
Acá y en todas partes...
jueves, 12 de marzo de 2009
El flujo externo
domingo, 8 de marzo de 2009
La palabra con "N"
La palabra con "N" es nacionalizaciones. Es la palabra que intentan evitar muchos de los políticos del primer mundo, en este contexto donde su uso, en verdad, es más recurrente en el plano de los hechos que en el de las ideas expresadas verbalmente (según Bloomberg, 335.000 millones de dólares se han destinado en EE UU a reforzar el capital de bancos). Es por eso que El País publicó una nota haciendo referencia al temor que el público -y, obviamente, los mercados- le tienen a la nacionalización de bancos y empresas varias:"El debate asusta en EE UU porque en la cultura americana la nacionalización remite a fantasmas, a guerra fría, a comunismo", corrobora el catedrático en Ciencias Políticas Gabriel Colomer, porque "todos los partidos comunistas llevaban en su programa la toma de control de los bancos"
La cuestión no es tan extraña, en un país como USA, donde el 59% de los americanos piensan que el gobierno no es la solución, sino el problema:
"Muchos no se oponen a que el Estado intervenga, no por ideología, sino por pragmatismo. Pero sí rechazan que mande. Asociamos nacionalizar a que, además de poner dinero, el Estado mande y la retórica, el eufemismo, tiene su papel en las políticas públicas", considera el catedrático Antón Costas. Y de nacionalizaciones ha hablado una (ex) vaca sagrada como el ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan: "Podría ser necesario nacionalizar temporalmente algunos bancos para facilitar una rápida y ordenada reestructuración. Una vez cada cien años, es algo que hay que hacer".
Yo le dejo una pregunta a Alan Greenspan: ¿Pensar en el futuro de las finanzas dentro de 100 años no es hacer algo así como magia negra y arreglar la crisis actual?
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Un cuadrito en la pared


